Si has pinchado y has puesto una rueda de repuesto de tipo galleta, ten en cuenta que solo puedes utilizarla durante estos kilómetros

  • La rueda de repuesto de tipo galleta es la solución más tradicional a los pinchazos

  • Sirve para salir del paso y no quedarse tirados, pero tiene limitaciones

Álvaro Ruiz

Que se pinche una rueda del coche es siempre un fastidio, pero nos puede pasar a todos. Por suerte, hay muchas formas de solucionarlo, aunque todo depende del coche que conduzcas.

Hay modelos que no tienen hueco para una rueda de repuesto, pero llevan un kit reparapinchazos que permite continuar la marcha con la rueda pinchada, pero el sellante solo permite circular alrededor de 80 km con esa rueda y a una velocidad máxima de unos 80 km/h. Lo justo para ir al taller (sin prisa) y cambiar la rueda pinchada o arreglar el pinchazo.

Hay que revisar frecuentemente la presión de la rueda de repuesto

Otros coches llevan neumáticos Run Flat reforzados que permiten seguir circulando después de un pinchazo, pero también en unas condiciones muy similares a las anteriores, a una velocidad máxima de 80 km/h y no más de 80 km. 

Más allá de los kit reparapinchazos y de los neumáticos Run Flat, hay una solución más clásica: la rueda de repuesto. Lo que pasa es que hay varios tipos de rueda de repuesto y, en función de cómo sea, también hay que tener en cuenta ciertas limitaciones.

Es lo que pasa con las tradicionales ruedas “de tipo galleta”, es decir, las que tienen un neumático con unas dimensiones más reducidas que las ruedas convencionales del coche. Son así para ahorrar espacio y poder transportarse, ya sea en el hueco que hay debajo del maletero, en la parte inferior del chasis o incluso debajo del capó (en muchos coches clásicos y en algunos deportivos).

La ventaja de esas dimensiones reducidas es que, precisamente, esa rueda se puede llevar en el coche, en lugar de un kit reparapinchazos (o de no llevar nada y tener que llamar a la grúa, sí o sí).

La desventaja es que, por culpa de esas medidas reducidas y del diseño del neumático, en general, esa rueda de tipo galleta solo sirve para circular temporalmente. Normalmente, en la propia rueda hay una pegatina que indica cuánta distancia se puede recorrer con ella: normalmente, 80 km. También suele llevar pegatinas para indicar que está diseñada para circular a una velocidad máxima limitada: 80 km/h.

Hay ruedas de repuesto del mismo tamaño que las cuatro convencionales que lleva el coche.

Por seguridad, no se debe circular a más de 80 km/h con ese tipo de ruedas de repuesto y tampoco se deben superar los 80 km de distancia. Simplemente sirve para salir del paso y no quedarse tirado en el sitio donde has pinchado o has tenido un reventón.

Si no puedes ir al taller el mismo día que la has puesto para cambiar la rueda, no pasa nada, siempre y cuando no pases meses con ella y no superes esos 80 km de distancia para los que está hecha. Y recuerda: cuando la hayas usado, ten en cuenta que debes sustituirla por una nueva.

Estas limitaciones también se aplican a otro tipo de ruedas de repuesto mucho menos comunes: las ruedas de repuesto plegables. El neumático viene plegado y hay que hincharlo para poder utilizar esa rueda. 

Una rueda de repuesto plegable ocupa menos espacio.

Lo bueno es que ocupan todavía menos espacio que las ruedas de galleta y no requieren revisar la presión cada cierto tiempo; lo malo es que hay que hincharlas para utilizarlas, por lo que hace falta un compresor portátil.

Ciertos coches, como el primer Volkswagen Touareg o el primer Porsche Cayenne, llevaban este tipo de ruedas y equipaban una manguera que se conectaba al compresor de la suspensión neumática para hincharlas. Hoy en día, estas ruedas se utilizan en algunos coches eléctricos.

Lo ideal es cuando hay espacio suficiente en el coche (o en el portón, en muchos todoterrenos) es llevar una rueda de repuesto del mismo tamaño que el resto: simplemente hay que quitar la rueda pinchada, poner la rueda de repuesto en su lugar y seguir circulando. Sin limitaciones.

Hay que ensuciarse las manos y trabajar un poco para cambiar la rueda, sí, pero es una tarea muy sencilla y permite seguir circulando con total normalidad, siempre que la rueda de repuesto tenga una presión correcta (por eso es recomendable revisar también la presión de este neumático con frecuencia).

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