La calima está dejando los coches hechos un asco. Cómo combatirla y que no se convierta en un problema también para tu seguridad

Cuando hay calima y llueve se produce la lluvia de barro. ¿El resultado? Coches más sucios que nunca

Álvaro Ruiz

Después de una larga temporada de lluvias en España, hemos tenido unas semanas de tregua e incluso hemos podido disfrutar del sol, pero el buen tiempo se ha acabado: vuelve la lluvia y las primeras tormentas no solo han dejado agua, sino también polvo.

La previsión meteorológica dice que va a llover mucho a lo largo de las próximas semanas, de hecho, llevamos un par de días de lluvia y, por desgracia, esa lluvia se ha mezclado con la calima. Los efectos de esa mezcla ya se notan en los coches.

Visibilidad reducida y riesgo de destrozar la pintura

Durante las últimas semanas, mucha gente ha evitado limpiar el coche porque no ha parado de llover, por lo que no tenía mucho sentido lavarlo para que se volviera a ensuciar en cuestión de horas. Después de esas semanas de lluvias, ha salido el sol y muchos hemos aprovechado para limpiar el coche, pero nos ha durado poco: las lluvias han vuelto y lo han hecho junto a la calima, por lo que los coches están más sucios que nunca.

La calima es un fenómeno meteorológico que consiste en la presencia de pequeñas partículas de polvo o arena suspendidas en el aire, de manera que el cielo se pone de un color amarillento o anaranjado, incluso grisáceo. Es lo que ha ocurrido en muchos puntos de España a lo largo de los últimos días, de manera que hemos tenido visibilidad reducida y la calidad del aire ha disminuido.

Pero eso no es todo: esa calima se ha mezclado con la lluvia y ha generado lluvia de barro. Las precipitaciones atrapan el polvo que hay suspendido en el aire y al caer cubren todo de una fina capa de barro. Eso incluye los coches.

Realmente, no ha llovido mucho, pero sí lo suficiente como para cubrir con esa fina capa de lodo los automóviles. Como se suele decir popularmente: han caído dos gotas para llenar todo de barro.

Más allá de ensuciar los coches, el problema de este fenómeno meteorológico es que se reduce nuestra visibilidad al volante porque los cristales están llenos de barro y nos impiden ver bien; si tus limpiaparabrisas están en buen estado y llevas lleno el depósito de líquido lavaparabrisas, podrás quitar el barro de la luna delantera en un momento, pero seguirás viendo mal por las ventanillas laterales y por la luna trasera (a no ser que tu coche también tenga limpias detrás).

Lo suyo es limpiar los cristales antes de coger el coche para quitar ese barro y asegurar la visibilidad en todas las direcciones. Lo ideal es utilizar limpiacristales y papel, ya sea de cocina o incluso de periódico. De esa forma, también te ahorras ensuciar los limpias con el barro o incluso destruirlos.

Otra opción es directamente limpiar el coche entero, pero no vayas a un autolavado porque, con tanto barro sobre el coche, los rodillos del autolavado pueden hacer un destrozo sobre la pintura e incluso sobre los cristales en forma de arañazos. 

Ve a un lavado a presión y quita todo el barro con la lanza, aunque este polvo es tan persistente que es probable que no dejes el coche limpio y tengas que complementar el lavado a presión con una esponja. Para que el resultado sea perfecto, ya sabes, utiliza un trapo de secado.

Eso sí, tampoco te vengas muy arriba porque, como decimos, va a llover más a lo largo de los próximos días y hay muchas opciones de que esas lluvias vuelvan a dejar barro. Hasta que no vuelva el buen tiempo, lo más rentable para ahorrar esfuerzo y dinero es limitarte a limpiar los cristales. Más allá de la suciedad y la falta de visibilidad, estas lluvias de barro no son lo suficientemente fuertes como para afectar al coche de otra manera, por ejemplo, ensuciando el filtro del aire y el del habitáculo.

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