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Toyota Prius 2016, probamos el consumo del híbrido en carretera (y nos vuelve a ganar)

Continuamos con la segunda parte de la prueba de esta berlina híbrida que nos ha acompañado durante los últimos días. La imagen del coche es muy importante debido a su vanguardista diseño y las soluciones que propone en el interior, como vimos en la primera parte de la prueba, pero igual de importante, o incluso más, es el apartado dinámico, donde el Toyota Prius ha demostrado ser uno de los coches más eficientes de todos los tiempos.

El nuevo Prius es un coche que se adapta a las circunstancias, a los cambios de sociedad y a los clientes que buscan algo distinto. Sus principales objetivos en cuanto a la tecnología y soluciones no perceptibles por el ojo humano son: ser un turismo ahorrador, limpio con el medio ambiente y confortable. ¿Lo conseguirá? Acompáñanos.

Conducción del nuevo Toyota Prius 2016

Ponerse a los mandos de un híbrido de Toyota es siempre una experiencia difícil de olvidar, como con el RAV4 hybrid. Entramos al habitáculo con el mando en el bolsillo, regulamos el asiento, volante y cinturón, y en menos de medio minuto encontramos nuestra postura de conducción idónea. Pulsamos el botón azul de arranque (siguiendo con el mando en el bolsillo) y la palabra “Ready” aparece en la pantalla superior, como en todos los híbridos de Toyota. ¿Significa que ya está arrancado? ¡Pero si no hace el más mínimo ruido! (De nuevo, igual que el Yaris hybrid 2016).

El puesto de conducción nos ofrece múltiples regulaciones, tanto de asiento como de volante, lo que nos permite adaptarnos fácilmente al coche por muy altos o bajitos que seamos. Incluso la proyección del Head-up Display se puede variar para verlo en condiciones sea cual sea la altura. Todos los mandos caen muy a mano y el cuadro de instrumentos, por su posición elevada en el centro del salpicadero, permite una fácil lectura.

En cuanto al sistema propulsor del Toyota Prius, éste ha sido actualizado y optimizado para reducir aún más el consumo y las emisiones respecto al Prius de anterior generación y al actual Auris hybrid. En Toyota han preferido reducir levemente la potencia del conjunto propulsor para ganar confort de marcha y, sobre todo, reducir considerablemente consumos y emisiones.

De esta forma, la sociedad mecánica compuesta por el motor térmico, el motor eléctrico y el cambio automático e-CVT, es más eficiente, rindiendo 122 caballos. El motor 1.8 de gasolina, que trabaja en ciclo Atkinson, ahora consigue una eficiencia energética de nada menos que el 40 %, cuando la mayoría de mecánicas se quedan en torno al 30 %. Además, el sistema eléctrico ha mejorado la capacidad de las baterías, por lo que puede recorrer distancias más largas sin consumir una sola gota de gasolina y emitir ninguna partícula por el escape.

Por otro lado, los diseñadores del Toyota Prius han evolucionado el sistema de transmisión. Ahora el giro del motor no se eleva tanto como antes al solicitar una demanda de potencia mediana. Esto, junto con el mayor aislamiento acústico, lo hace un coche más silencioso, por lo que la experiencia de conducción es todavía más gratificante que antes, y mira que era difícil mejorarlo.

Resumiendo, podemos decir que la respuesta del conjunto propulsor con el cambio automático es realmente buena y suave en todas las condiciones, con un funcionamiento muy lineal. Maniobrando a velocidades lentas, como en la operación de aparcamiento, no resultará para nada brusca y podremos gestionar fácilmente el movimiento del vehículo. Por el contrario, si solicitamos una alta demanda de potencia, el motor de gasolina se revolucionará hasta su zona de máximo empuje.

Quitamos el freno de estacionamiento, que curiosamente es de tipo pedal, movemos la palanca a la posición D, soltamos el freno y el coche empieza a desplazarse lentamente. Sí, estaba arrancado. Los primeros metros con coches híbridos siempre dan una sensación extraña a quien no ha conducido nunca un modelo de este tipo, pero unos minutos después descubrimos que solo es placer.

La dirección tiene una elevada asistencia, lo que nos permite maniobrar y circular por la ciudad moviendo el volante prácticamente sin esfuerzos. Pese a que el feeling de la dirección no es el punto más fuerte, sí logra una buena precisión a la hora de trazar las curvas. Miramos donde queremos meter el morro, giramos y el coche va por donde le guiamos sin necesidad de realizar ni una sola corrección en el volante; siempre y cuando no vayamos conduciendo como en un Rally de asfalto. En cualquier caso, el tacto es bueno y su grosor es el adecuado.

Y ya que hablamos del volante, a través de los botones dispuestos en los radios horizontales del mismo manejamos el sistema de radio, los distintos parciales, el teléfono y el reconocimiento de comandos de voz. Con la botonería del lado derecho gestionamos las distintas informaciones que aparecen representadas en la pantalla TFT y algunas ayudas a la conducción del pack Toyota Safety Sense, como son el limitador de velocidad, el aviso de salida involuntaria de carril y la distancia con el coche que nos precede si utilizamos el control de crucero adaptativo a través de la piña exterior del volante.

La puesta a punto del sistema de suspensión está enfocada al confort. Absorbe de forma efectiva los baches, tanto suaves como bruscos, y no produce rebotes indeseados si estas bruscas irregularidades se encuentran en mitad de una curva. Nuestra espalda no sufrirá. Eso sí, debemos tener en cuenta no está pensada para realizar puertos de montaña a elevadísimas velocidades. Si incrementamos el ritmo la carrocería inclinará, aunque tampoco en exceso.

Pese a la leve inclinación de la carrocería, el punto límite de adherencia se encuentra lejos de lo que cualquier conductor de un Toyota Prius buscará normalmente. Se nota que la disposición de buena parte del sistema eléctrico se encuentra bajo el piso, lo que reduce el centro de gravedad y, por tanto, mejora la estabilidad del mismo. De todos modos, como decíamos, este coche no está pensado para los circuitos.

Todo el conjunto permite circular por autovías de forma cómoda. El suave tarado de la suspensión junto a unos asientos muy ergonómicos tanto delante como detrás, permiten “tragar” kilómetros sin enterarnos. Además, los 122 caballos de potencia son suficientes para afrontar cualquier viaje con garantías y respuesta. Como veremos más abajo, su ajustado consumo nos brindará una gran autonomía.

Al Prius no le asustan las vías secundarias. Se defiende con contundencia ante los repechos y, en tramos llanos o de bajada, cuando no existe alta demanda de potencia, es capaz de circular únicamente con el motor eléctrico dependiendo de las condiciones. Además, si viajamos de noche los faros Bi-LED nos garantizan una magnífica iluminación.

En ciudad es un coche que se desenvuelve bastante bien. Se muestra ágil entre el tráfico, especialmente en las aceleraciones desde parado como pueden ser cruces o incorporaciones a rotondas. Además absorbe bien los resaltos típicos de las urbes, siempre y cuando lo hagamos a una velocidad normal, obviamente.

A la hora de aparcar dispone de sensores de aparcamiento delanteros y traseros y el asistente de aparcamiento, que demostró ser eficaz. La visión trasera por la luna posterior podría ser mejorable, pero Toyota lo soluciona con la cámara de visión trasera de buena calidad.

Consumos del nuevo Toyota Prius 2016

Ya hemos visto que el Toyota Prius es un coche muy diferente al resto en muchos apartados. En el de consumos no iba a ser distinto y, pese a que no es fácil llegar a la cifra media homologada durante recorridos largos, siendo cuidadosos nos quedaremos muy muy cerca. En cualquier caso, se posiciona como una de las berlinas más ahorradoras del segmento, si no la que más.

Al finalizar nuestra prueba, el ordenador de a bordo del Prius nos ha declarado una cifra media de 4,5 litros cada 100 kilómetros. Cabe destacar que hemos realizado una conducción normal, tranquila, pero normal. En ocasiones buscando un poco la eficiencia y en otros momentos buscando las cosquillas al motor y al chasis.

En autovía a ritmo estable de 120 km/h con el control de velocidad obtuvimos un gasto de 5 litros cada 100 km/h; mientras que en vías secundarias de entre 80 y 100 km/h podíamos obtener datos de entre 3 y 3,5 litros, siendo aquí donde más nos sorprendió. Por último, en vías urbanas depende mucho del tipo de conducción y de lo capaces que seamos de aprovechar la tecla del EV Mode. En condiciones normales y sin esforzarnos nos encontraremos cerca de los 5 litros.

En definitiva, nos hemos encontrado con un coche muy distinto a lo que estamos acostumbrados, con un diseño exterior e interior muy fuera de lo común, con un gran confort de marcha y generosa habitabilidad, tanto para ocupantes como en el espacio de carga y que, además, resulta de lo más eficiente con el medio ambiente y ahorrador.

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