Si vas a tener un hijo, entre las muchas tareas que tienes por delante está la de comprar una silla infantil para llevarle en el coche
De todas las cosas que tienes que comprar cuando estás esperando un bebé, hay una que es casi imprescindible: la silla infantil para llevar al niño o niña en el coche. Hay quien no tiene coche o, directamente, quien no necesita hacer ningún viaje con su bebé, pero, por lo general, casi todos los padres necesitan una silla y se enfrentan al dilema de cuál comprar.
Da igual si son padres primerizos o si ya tienen más niños: comprar una silla infantil siempre es un mundo, si bien es cierto que es todavía más complicado para los primerizos. Lo que todos tenemos claro es que queremos comprar la silla más segura posible, el problema es que hay muchos factores que debemos tener en cuenta para conseguirlo. Y, por supuesto, también hay que tener en cuenta nuestro presupuesto.
Un mundo que, de primeras, resulta complicado (y caro)
Uno de los factores clave a la hora de comprar una silla infantil es la normativa que debe cumplir la silla para ser legal. Desde el 1 de septiembre de 2024, en Europa solo está permitido que se comercialicen sillas con la homologaión R129, también conocida como i-Size.
Hasta ese momento, estas sillas convivían con las de la norma R44, pero esta norma se ha quedado obsoleta por varias razones (era de principios de los años 80) y ahora solo se pueden comprar sillas i-Size, aunque si tienes una silla R44 todavía es legal utilizarla (simplemente no está permitido venderlas) y también es seguro.
Entre otras cosas, las sillas i-Size están diseñadas para instalarse, principalmente, con el sistema ISOFIX, por lo que es casi imprescindible que tu coche tenga estos anclajes, aunque también hay sillas i-Size que se instalan con el cinturón, pero hay pocos modelos y es complicado encontrarlos.
También tienen una estructura más segura que las R44 contra colisiones laterales y es obligatorio usarlas a contramarcha hasta que el bebé tenga 15 meses, aunque lo recomendable es seguir utilizándolas de esta forma hasta que cumpla cuatro o cinco años, independientemente de lo que diga la normativa.
Con todo esto claro, viene el mayor dilema: qué silla escoger. Con la anterior normativa R44 había una clasificación de las sillas por peso: en función de lo que pesara el bebé, tenías que escoger la silla de su grupo y eso llevaba a errores porque podía haber niños muy grandes, pero sin el suficiente desarrollo por edad para saltar de grupo, de manera que no era lo ideal.
Con la normativa i-Size, la clasificación ha pasado a ser por la estatura y no por el peso; normalmente, los padres tenemos más claro cuánto mide el bebé que su peso, de hecho, solemos comprar la ropa por la estatura porque es la mejor referencia.
Las sillas se clasifican en tres fases según la altura del niño
Ahora hay tres fases: Fase 1, Fase 2 y Fase 3. La Fase 1 cubre desde los 40 cm hasta los 83 cm, es decir, desde que el bebé es recién nacido hasta aproximadamente el año. La Fase 2 cubre desde los 40 cm hasta los 105 cm, es decir, desde que el bebé es recién nacido hasta aproximadamente los 4 años de edad. La Fase 3 cubre desde los 100 cm hasta los 150 cm, es decir, desde aproximadamente los 3,5 años hasta los 12 años.
Ojo, cada niño es un mundo y crece a su ritmo, por lo que las referencias de las edades son muy relativas, lo suyo es guiarse por los cm y no por la edad.
Lo que pasa es que, aunque hay sillas evolutivas que “crecen” con el niño y se van adaptando a él (llevan reductores que se quitan, arneses que se pueden colocar a diferentes alturas, reposacabezas ajustables, etc.), las sillas multigrupo que cubren todas las fases no son las más seguras porque no se adaptan igual de bien a las diferentes etapas de crecimiento, mientras que las de cada fase tienen un diseño que se ajusta específicamente a esa etapa en concreto.
Eso sí, hay sillas de Fase 2 muy seguras que cubren desde que el bebé nace hasta que tiene unos 4 años, pero, cuando llega a esa edad, te va a tocar comprar otra silla. Hay padres que prefieren comprar una silla de Fase 1 para los primeros meses de vida de su hijo, luego compran otra de Fase 2 y luego dan el salto a la Fase 3, por lo que compran tres sillas, pero, como mínimo, hay que enfrentarse a las compra de dos sillas.
Traducido en dinero, eso supone un desembolso bastante elevado. Sí, hay sillas más baratas que cumplen la normativa, pero lo recomendable es optar por modelos más completos, cómodos y seguros, y lo cierto es que no son tan asequibles.
Hay tantas alternativas en el mercado que es imposible echar cuentas para decirte cuánto dinero vas a gastarte, pero sí se puede hacer una aproximación. De media una silla de Fase 1 de gama barata cuesta unos 120 euros, mientras que las de gama alta superan los 400 euros. Lo malo de estas sillas es que se pueden utilizar durante un periodo de tiempo bastante corto.
Las sillas de Fase 2 más asequibles cuestan entre 100 y 150 euros, mientras que las de gama alta se sitúan en el entorno de los 600 euros. Por su parte, las de Fase 3 para niños grandes cuestan unos 80 euros de media si buscamos modelos asequibles y superan los 350 euros si queremos opciones más premium.
Si compras una Fase 2 de gama alta que cubra desde el nacimiento hasta los 4 años y luego compras una Fase 3 premium que cubra desde los 4 años hasta los 12, tendrás que gastarte unos 950 euros. Si en casa utilizáis dos coches y tenéis que comprar sillas para cada coche, multiplica esa cifra por dos...
Evidentemente, sale más rentable comprar una silla multigrupo por entre 250 y 450 euros que comprar tres sillas o, como mínimo, dos, pero no es lo ideal desde el punto de vista de la seguridad.
Imágenes | Volvo, SEAT, DGT
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