El Ford Mustang de quinta generación ha perdido de media el 70% de su valor inicial
Las unidades con cambio manual y ediciones especiales son las que menos valor han perdido
El Mustang de 2004 devolvió a Ford toda la energía y el carácter que siempre definieron a los clásicos pony cars, y el impacto fue inmediato: de repente, el interés por el coche se desbordó mucho más allá de las fronteras norteamericanas. Nunca se debió vender más allá de Norteamérica y, sin embargo, llegó hasta Europa. Su éxito fuera de sus tierras natales fue tal que la siguiente generación ya sería un Mustang global. Su combinación de imagen exótica y potencia a precio de derribo lo convirtió en el coupé deportivo más vendido de Europa.
Han pasado 20 años desde que se presentara el que supuso el renacimiento del Ford Mustang y hoy cuesta entre 15.000 y 22.000 euros en el mercado de segunda mano, es decir, menos que un Dacia nuevo. ¿Vale la pena darse el capricho?
Ford Mustang (S197): qué versión escoger
No es de extrañar que esta generación del Mustang, conocida como S197 y producida entre 2005 y 2014, haya conquistado Europa sin el apoyo y beneplácito de Ford. Se habrían vendido casi 7.400 unidades en ese periodo de tiempo, con una media de 800 coches al año, en Europa vía importaciones paralelas. Hoy es una propuesta a bajo precio para acceder a un modelo con carácter, imagen y buenas prestaciones.
En su lanzamiento, el S197 llegó con dos opciones de motor: un V6 o un V8, ambos disponibles con caja manual de cinco velocidades o automática. En 2005 se sumó la versión descapotable, que ofrece espacio para cuatro pasajeros sin que vayan muy apretados, aunque los pasajeros traseros adultos notarán que el espacio para las piernas es más bien escaso.
Si bien a nivel técnico, algunos medios de la época criticaron la presencia de un eje trasero rígido con sistema de tres brazos y barra Panhard (muy ligero y económico) por considerarlo desfasado y una solución basta para un deportivo, la realidad es que el S197 se apoyaba en una plataforma desarrollada a medida y se defendía bastante bien en carretera.
La generación S197 del Mustang es una de las más completas en términos de gama, tanto prerestyling como post restyling. Inicialmente, el el Mustang estuvo disponible con motorizaciones: un V6 4.0 litros de 210 CV y 325 Nm, y un V8 4.6 litros de 300 CV y 434 Nm (versión de GT de 2005 a 2009) y de 315 CV y 441 Nm en 2010.
La caja de cambios era manual de cinco marchas o automática de cinco relaciones. Son potencias relativamente modestas habida cuenta de lo que vino después en la gama, pero el coche pesa entre 1.600 y 1.700 kg.
En 2011, Ford dio un profundo lavado de cara al Mustang para recalcar el notable incremento de potencia que dió al pony car. De 2011 a 2014, el modelo de acceso pasó a ser un V6 de 3.7 litros de 305 CV y 380 Nm, mientras que el tope de gama pasaba a ser el V8 5.0 litros “Coyote” de 412 CV y 529 Nm, que subió a 420 CV y 529 Nm en 2013 y 2014. Las cajas de cambios a escoger siguieron siendo manual o automática, pero ahora de seis marchas.
Luego están las series especiales, como la Bullitt, Hertz (Shelby GT-H) o Boss 302, cada una con sus modificaciones estéticas y mecánicas, en mayor o menor medida. Y, por supuesto, las Shelby cuyo V8 sobrealimentado oscila entre 550 y 671 CV, según la generación. Son series limitadas que suelen superar actualmente los 40.000 euros.
Entre 15.000 y 20.000 euros, la mejor opción es optar el Mustang GT, con motor V8 y cambio manual. Sus dimensiones son similares a la de un BMW Serie 3, así que se puede mover sin dificultad en el día de nuestras estrechas calles y carreteras secundarias, aunque no es un coche pensado para ciudad por su consumo. Obviamente, el consumo entre un V6 y un V8 varía considerablemente, pero hay que contar con medias de 10 a 14 l/100 km.
Qué mirar antes de comprar un Ford Mustang (S197) de segunda mano
Gracias a su tecnología sencilla y contrastada, los Mustang son muy fiables y no presentan ningún defecto particular. En Estados Unidos es frecuente ver unidades que han superado los 200.000 km sin problemas graves. Eso sí, siempre que se haya respetado el mantenimiento. No obstante, los modelos 2005–2007 tuvieron que pasar por la red oficial de Ford para recibir numerosas pequeñas correcciones, sobre todo de carácter eléctrico.
Con el paso del tiempo pueden aparecer fugas en la transmisión, mientras que las suspensiones delanteras tienden a cansarse hacia los 100.000 km: nada fuera de lo normal. El habitáculo tiene unos acabados bastante básicos donde abundan los plásticos duros, aunque no envejecen tan mal.
¿Qué debo comprobar? Verifica que todas las luces, el control de crucero y las ventanillas eléctricas funcionen correctamente. Revisa que no haya óxido en el borde del capó y filtraciones por los burletes de puertas. En motores de 2004–08, las bujías pueden romperse al extraerlas, pues se necesita una herramienta especial. Así que ojo con los mantenimientos caseros.
El diodo del alternador puede fallar y provocar que el motor suene irregular a bajas revoluciones (un alternador nuevo cuesta algo más de 250 euros). La segunda marcha puede crujir en las cajas manuales, en frío debido a un sincro desgastado.
Busca posibles fugas en el retén del piñón del eje trasero: la pieza en sí es barata, pero la mano de obra es cara ya que supone una jornada completa de trabajo. A nivel de motor, Ford recomienda aceite 5W/20 para estos motores, aunque la mayoría de propietarios prefieren 5W/30 y cambian el aceite cada 10.000 km.
Los silentblocks de los brazos de control inferiores traseros se desgastan y provocan cierta imprecisión en curvas. Revisa el desgaste de neumáticos traseros, el control de tracción deja cierto margen para que el coche patine, para que sea más juguetón, pero a cambio las gomas se desgastan más rápidamente.
Además, como con cualquier coche, hay que fijarse en el posible desgaste de las costuras en los asientos y de la tapicería que pueden indicar un uso superior al del kilometraje anunciado. Buscar señales de reparaciones por accidentes (pintura desigual, holguras en paneles, agua en el maletero).
Y por último, un historial del mantenimiento, con facturas o libro de mantenimiento al día, así como la ITV son esenciales para comprar tranquilo. Aún así, vale la pena invertir en el uso de un servicio de informes de historiales, como CarVertical o Carfax, o incluso pedir su opinión a un mecánico de confianza.
Imágenes | Ford
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