
Sólo hay unos pocos aditivos y muy concretos que sí aportan algún beneficio al motor
"Lleno, y además, ¿le ponemos un aditivo? Le protegerá el motor, que aquí la gasolina es mala". Volver de Francia o Suiza a Galicia en coche, por Navidades o en verano tenía ciertos rituales, como parar a comer en Irún o pillar una empanada en Arteixo antes de llegar. Y que en todas las gasolineras desde la frontera francesa hasta El Bierzo, siempre intentaban vender a mis padres y a mis tíos un aditivo a la hora de llenar el depósito. Han pasado los años y todavía en alguna ocasión me lo siguen proponiendo. Y es que últimamente vuelven a resurgir.
¿Realmente aportan algo? ¿Van a proteger el motor, hacer que consuma menos o que tenga más potencia? La realidad es que no aportan nada. Y no lo digo yo, sino todos los expertos del sector.
A vueltas con los aditivos de la gasolina
Todos los combustibles contienen ya aditivos, incluso algunos en función de la época del año en la que se va a consumir, y sea cual sea la gasolinera en la que repostemos, la gasolina será la misma. El sistema es el mismo que para la luz de casa: hay una distribuidora y una comercializadora.
En España es la empresa logística Exolum (la CLH, o Compañía Logística de Hidrocarburo) la que distribuye de las refinerías hasta las gasolineras. Y no, Repsol -u otra petrolera con refinería- no produce un combustible para su marca propia y otro para el resto de marcas. Es todo más o menos el mismo (o al menos la misma base pero con un paquete de aditivos), que acabe en surtidores de Repsol, BP, Plenergy o Carrefour.
El propio CEO y fundador de las gasolineras low cost Plenergy, José Rodríguez de Arellano, lo reconocía en 2025: “compramos el aditivo que recomienda Exolum. Pero ni vale nada, ni vale para nada. Ponemos el aditivo porque la gente piensa que el aditivo es bueno”. Poco después, Joseba Barrenengoa, CEO de EasyGas, admitió que el aditivo que Plenergy compra a Exolum aporta poco, pero es un error meterlos a todos en el mismo saco.
El combustible ya contiene todos los aditivos que un motor necesita para una larga vida útil. El resto depende de cómo lo tratemos y del mantenimiento que le hagamos. Cualquier aditivo que se añada al depósito de gasolina es una pérdida de dinero, y cualquier aditivo que se añada al aceite es potencialmente dañino, especialmente en los motores de baja cilindrada e inyección directa.
Hay algunas excepciones de unos pocos aditivos que sí pueden aportar algo de forma muy puntual. Se trata de los aditivos destinados a limpiar los inyectores y cilindros del coche
En BP afirman que con su combustible se pueden recorrer 840 km más cada 13.000 km dependiendo del vehículo y la conducción. Ningún estudio lo ha verificado. Un análisis de 2022 de dos profesores de Ingeniería Química no encontró diferencias sustanciales entre gasolineras. Los mínimos de calidad que tienen que cumplir todos los combustibles están fijados en el Real Decreto 61/2006.
Sólo los que contienen polieteramina (PEA), un detergente a base de nitrógeno, aportan algún beneficio, como recuerdan Jason Fenske, de Engineered Explained, o desde The Motor Oil Geek. Pero, son de un uso muy puntual y en motores con muchos kilómetros.
Por lo demás, un aditivo en la gasolina no aportará nada, en el mejor de los casos, mientras que un aditivo en el aceite del motor es una lotería, puede no aportar nada como aumentar el desgaste y la fricción de las piezas móviles, justo lo contrario de lo que se busca.
Con la gasolina 95 a 1,529 euros por litro de media, seguimos con la misma duda: si compensa pagar o no el extra por el aditivo.
Imágenes | LiquiMoly, Nates Interactive Auto vía Youtube
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