Estas son las tres claves que necesitas saber para ponerte el cinturón de seguridad correctamente si estás embarazada

El cinturón de seguridad de tres puntos de anclaje lleva más de seis décadas entre nosotros y utilizarlo correctamente reduce el riesgo de sufrir lesiones graves hasta en un 80 % en caso de siniestro vial, según el RACE. Sin embargo, hasta 2016 no fue obligatorio su uso en mujeres embarazadas, siempre que poseyeran un certificado médico que así lo asegurara.

Hoy en día son muchos los estudios que certifican que el uso correcto del cinturón de seguridad reduce el riesgo de fallecimiento y de lesiones en la futura madre y en el feto en caso de accidente. No obstante, es importante seguir una serie de recomendaciones, especialmente durante los tres primeros meses de gestación y en el último trimestre. Las repasamos.

Las claves para ponerte correctamente el cinturón de seguridad si estás embarazada

Como recuerda la DGT, las embarazadas deben abrocharse el cinturón de seguridad en todos los asientos del vehículo, pero para que los riesgos de lesiones sean mínimos en caso de cualquier percance o siniestro vial, es importante ponerse el cinturón de seguridad de forma correcta.

En los primeros meses de embarazo, es importante tener en cuenta que la cantidad de líquido amniótico es escaso, por lo que el feto está menos protegido. Por tanto, si se sufre un golpe frontal es más fácil que se produzcan hemorragias en el útero por desprendimiento de la placenta, lo que ocasiona que al feto no le llegue suficiente oxígeno.

De esta forma, según recoge el RACE, la norma establece que el cinturón de seguridad en embarazadas debe situarse entre los senos y lo más abajo posible sobre las caderas:

  • La banda horizontal del cinturón debe situarse por debajo del abdomen asegurando que queda ajustada a los huesos de la cadera y no se suba hacia el vientre.
  • La banda diagonal debe ir ajustada sobre el hombro y el esternón, sin que roce el cuello ni se sitúe sobre los senos.
  • Es importante que ambas bandas estén bien ajustadas al cuerpo sin holguras. Está totalmente desaconsejado el uso de pinzas, cojines o cualquier otro tipo de rellenos.
Fuente: RACE

Asimismo, a partir del séptimo mes de gestación también hay que extremar las precauciones.

No sólo por el gran tamaño que adquiere el abdomen (lo que puede provocar más molestias por el uso del cinturón), sino también porque situaciones como un frenazo brusco o un siniestro vial, pueden conllevar un adelantamiento del parto o, incluso, traumatismos en el bebé al chocar su cabeza con los huesos de la pelvis de su madre.

Para reducir riesgos y mitigar las molestias hay productos homologados en el mercado para embarazadas que pueden ayudar a mantener el cinturón en su sitio, como adaptadores de recorrido del cinturón o chalecos especiales para sujetar las bandas en su posición correcta.

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