Todo lo que necesitas saber sobre el aceite del coche

Los motores térmicos de los coches son avanzadas obras de ingeniería compuestas por cientos de piezas diferentes, pero para que todo funcione como debe y, sobre todo, para que tenga una durabilidad lo más prolongada posible es necesario contar con la lubricación óptima.

Esta lubricación que permite el movimiento de las piezas y la producción de energía corre a cargo del aceite, y cada coche tiene uno indicado. Pero, ¿cómo saber qué aceite necesita mi coche?

Los tipos de aceite para el coche

Los propulsores actuales, especialmente con la llegada de las normativas anticontaminación más restrictivas, cuentan con tecnologías capaces de generar potencias unitarias elevadas con niveles de emisiones más ajustados. Para que esto sea así el aceite juega, entre otros, un papel determinante.

Además de garantizar la fiabilidad del motor lubricando las piezas metálicas y evitando desgastes, los aceites utilizados en la industria del automóvil tienen la función de limpiar el motor y favorecer a las tecnologías de baja fricción con las que las marcas procuran superar los límites de emisiones marcados para la homologación.

Un motor menos lubricado es un motor que envejece más rápido y, también, un motor menos eficiente. Cuanta mayor sea la fricción, mayor porcentaje de energía producida se desperdiciará en forma de calor.

Para saber cuál es el aceite más indicado para tu coche la respuesta es bastante sencilla: basta con ir al manual del propietario y allí el fabricante habrá reflejado qué tipo de aceite es el más indicado para cada modelo. Ahora bien, hay muchos tipos de aceites y vamos a explicar cuáles son sus diferencias.

Aceites minerales

Un aceite mineral es el aceite de toda la vida, son aquellos aceites que se derivan directamente del petróleo, refinando el crudo inicial mediante diferentes procesos hasta conseguir un aceite con las propiedades que cada fabricante requiere para sus motores.

Los aceites minerales son usados generalmente en coches de avanzada edad, ya que antes de 1995 los motores no estaban preparados para los más modernos aceites sintéticos. Comparativamente los aceites minerales son más baratos pero también tienen una duración menor al ser menos evolucionados tecnológicamente en su composición.

Aceites sintéticos

En el otro extremo del cuadrilátero tenemos a los aceites sintéticos. Este tipo de lubricantes toman como punto de partida los aceites minerales y a través de sucesivos tratamientos en laboratorio son modificados para cumplir con ciertas características concretas.

Los aceites sintéticos son de mayor calidad que los aceites minerales por lo que también son más caros, pero a cambio tendremos un aceite más estable y con una vida útil más prolongada, siendo también más resistentes a los cambios de temperatura sin perder sus propiedades y mejoran tanto la fiabilidad como los niveles de prestaciones a lo largo del tiempo.

Aceites semisintéticos

A caballo entre uno y otro tipo tenemos a los aceites semisintéticos. Tal y como su nombre indica, este tipo de aceites están compuestos por una mezcla entre aceites minerales y aceites sintéticos, predominando habitualmente los primeros.

Con este tipo de aceites se busca un punto medio tanto en prestaciones del lubricante como en precio, fiabilidad y vida útil.

Viscosidad

Aparte de la procedencia del aceite el otro dato fundamental a la hora de escoger el producto adecuado es la viscosidad. Regulada por la normativa SAE (Society of Automotive Engineers), esta escala SAE J 300 asocia la viscosidad del aceite con la temperatura de funcionamiento.

Dentro de la viscosidad también hay que detenerse en una diferencia que marca dos tipologías diferentes. Por un lado tenemos los aceites monogrado, con una sola viscosidad a cualquier temperatura, y por otra los multigrado, que tienen una viscosidad en frío y otra en caliente.

Así, un aceite monogrado prácticamente no se usa debido a los cambios en la temperatura de funcionamiento, pues nos obligaría a utilizar dos aceites diferentes a lo largo del año, uno en los meses de mayor frío y otro en los más calurosos.

En los aceites multigrado esta temperatura se refleja en cada garrafa de aceite con las nomenclaturas 5W-30, 10W-40, 20W-50... La primera que va acompañada por la W (de winter, invierno) marca el rango inferior de temperatura y la segunda el superior, pero estos valores no indican temperaturas, indican valores en la escala de viscosidad SAE J 300.

Lo que estos números nos dicen es que en el extremo inferior de temperatura el aceite mantiene la fluidez necesaria, no se vuelve demasiado denso, mientras que en el extremo superior consigue mantener sus propiedadeslubricantes sin volverse líquido como el agua, manteniéndose en las superficies durante más tiempo.

Así, en temperaturas frías, un aceite 5W-30 tendría una viscosidad de 3,5 centistokes (cSt) a -30ºC y de 6,9 cSt a temperaturas altas. Así, dependiendo de la temperatura que genera el motor de cada coche, el clima en el que se va a conducir o la exigencia a la que se le va a someter, se puede recomendar un aceite de una u otra viscosidad.

En España y teniendo en cuenta las propiedades de los aceites modernos, normalmente nos moveremos en aceites 10W-30, 10W-40 o 10W-50, más que suficientes para los rigores de un conductor medio. Pero en caso de duda, ya sabes, el mejor remedio siempre es mirar el manual.

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