Rellenar el depósito de AdBlue puede costar entre 10 y 25 euros, según el modelo
Aunque los intervalos de llenado varían, de media dura 20.000 km
Es una escena más común de lo que parece: arrancas el coche y, de repente, el testigo luminoso del AdBlue se enciende en el cuadro de instrumentos. La tentación de ignorarlo es grande. Al fin y al cabo, solo es rellenar un depósito y aún da para 2.000 km. Error.
En los motores diésel modernos con sistema SCR, ese pequeño descuido puede salir caro: desde impedir que el motor arranque hasta generar reparaciones que superan fácilmente los 2.000 euros.
No lo dejes para mañana
¿Qué es el AdBlue? Este sistema es obligatorio en los motores diésel desde la entrada en vigor de la norma Euro 6, el 1 de septiembre de 2015. Su cometido es reducir las emisiones de óxidos de nitrógeno (NOx), responsables de enfermedades respiratorias.
Si sobre el papel la idea es buena, la realidad resulta más complicada. En concreto, el AdBlue es una solución de urea diluida en agua desmineralizada, que se inyecta en el escape durante las fases de deceleración y antes del catalizador SCR (Selective Catalytic Reduction, o catalizador de reducción selectiva en castellano).
A alta temperatura (unos 200ºC en el escape), la urea transforma los NOx en agua y nitrógeno, un gas inofensivo que constituye el 78 % del aire que respiramos. Esta tecnología se ha generalizado progresivamente a todos los diésel con SCR desde 2017.
¿Cuánto tiempo puede seguir conduciendo si se enciende el testigo del AdBlue? Cuando se enciende la luz naranja fija del AdBlue, por lo general, significa que el nivel está bajo. En este caso, el coche aún puede recorrer entre 1.700 y 2.400 kilómetros, según los modelos y marcas, antes de que la centralita impida el arranque si el depósito de AdBlue se queda vacío.
Sí, no rellenar el depósito de AdBlue a tiempo hace que se bloquee el coche. La buena noticia es que el bidón de 5 litros de AdBlue cuesta de media entre 10 y 15 euros, según las marcas. Un depósito de AdBlue puede durar entre 10.000 y 20.000 km, según el estilo de conducción y el modelo de coche.
Así, para que el testigo se apague, es necesario rellenar con suficiente AdBlue. Si echas menos de 4 o 5 litros, el sensor podría no registrar el cambio y la luz seguirá encendida. Ahora bien, si después de reponer el líquido correctamente el testigo persiste encendido, ya sea fijo o parpadeante y acompañado de avisos en la pantalla del coche, el problema va más allá de un simple nivel bajo.
En esos casos, la centralita está alertando de un fallo en el sistema: podría tratarse de un sensor defectuoso, un inyector obstruido o, lo que es peor, AdBlue cristalizado en el circuito.
Lo que muchos no saben es que ese aviso no siempre es solo por falta de líquido. El AdBlue, si no se gasta, como en el caso de un diésel que hace pocos kilómetros al año, puede cristalizarse en el escape o en los inyectores, obstruyendo entonces el sistema por completo. Lo que empieza como un detalle sin importancia termina convirtiéndose en un dolor de cabeza. Y de bolsillo.
El fallo puede darse en la sonda o en la bomba del AdBlue. El coste de la reparación varía según si la sonda es independiente o está integrada en el depósito. En algunos modelos, se requiere un reemplazo completo que puede superar los 1.800 euros. Además, los problemas con el calentador de la bomba obligan a cambiar todo el bloque.
En el mejor de los casos, el coste de sustituir el calentador ronda los 800 euros, mientras que algunas bombas necesitan intervención en taller. Su sustitución puede superar los 1.500 euros. Además, el AdBlue cristalizado puede provocar fugas en los inyectores, cuyo depósito blanco, duro y corrosivo puede dañar las piezas cercanas.
Imágenes | klavkarr, Volkswagen
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