Un conductor de BMW quiso ahorrar combustible ajustando la presión de los neumáticos: tras 15.000 km se arrepiente

Bmw 128 Ti Neumaticos

Subir un poco la presión de los neumáticos reduce la resistencia a la rodadura y ayuda a ahorrar combustible, pero hay un límite a partir del cual sale más caro que el ahorro.

Daniel Murias

Subir ligeramente la presión de los neumáticos ayuda a reducir el consumo de carburante del coche. El problema es que el ahorro que se logra no compensa lo que vamos a gastar detrás en neumáticos, por una parte, y en seguridad, por otra.

Un propietario belga de un BMW 128ti ha compartido en el foro de P-Magazine una experiencia que sirve de aviso para quien quiera subir la presión de los neumáticos de su coche para ahorrar en gasolina o diésel. Tras hacerlo, sus ruedas delanteras se desgastaron por el centro mucho antes de lo habitual, obligándole a cambiar de ruedas después de sólo 15.000 km.

Unos neumáticos que duraron la mitad de tiempo

Sus dos juegos de neumáticos anteriores le habían aguantado unos 36.000 km cada uno. El tercero, en cambio, se quedó sin banda de rodadura en el centro a los 15.000 km, menos de la mitad que con los anteriores. ¿La diferencia? Durante las últimas revisiones, el taller oficial infló las ruedas a 2,8 bares en frío, siguiendo la ficha del fabricante. 

Los 2,8 bares en frío de este BMW subían así a 3,1 bares tras circular unos pocos kilómetros, lo normal cuando están calientes. Antes de su paso por ese taller, nuestro protagonista circulaba con los neumáticos inflados a 2,3 o 2,4 bares. 

Dos Michelin nuevos, 370 euros antes de tiempo. El desgaste prematuro le obligó a montar dos Michelin Pilot Sport 4 (225/40 R18) por 370 euros. Y es que, aunque los laterales del neumático estuvieran perfectos, la ley exige un mínimo de 1,6 mm de profundidad en toda la banda de rodadura, también en el centro. Si ahí se agota, toca cambiar, aunque el resto todavía tenga margen.

El propio conductor reconoce que de vez en cuando tiene una conducción deportiva, pero matiza que sus neumáticos anteriores también habían sufrido lo suyo rodando incluso en el Nürburgring sin que tuvieran ese desgaste tan agresivo. El 128ti entrega hasta 265 CV que pasan solo vía las ruedas delanteras, y Continental recuerda que la tracción delantera exige más a esos neumáticos, sobre todo si se conduce con ganas.

¿Le permitió esto ahorrar carburante? Tampoco. El coste de los neumáticos nuevos “equivale a 177 litros de Super 98 “, explica. “Quiere decir que el consumo tendría que bajar más de 1,2 l/100 km con esa presión de neumáticos más alta para alcanzar el punto de equilibrio financiero, cosa que de ningún modo ocurre”. Y añade, con “el tercer juego de neumáticos también me marcaba cada vez alrededor de 8 l/100 km, no 6,8 l/100 km”.

Es cierto que subir un poco la presión de inflado reduce la resistencia a la rodadura y por tanto ayuda a ahorrar combustible. El aumento de la presión debe ser de tan sólo 0,2 bares con respecto al indicado por el fabricante del coche para que sea seguro. En este caso, el ahorro no se apreciará en el día a día. 

Sin embargo, pasarse con el inflado tiene consecuencias. Concentra el desgaste en el centro del neumático, resta agarre y puede alargar la frenada, sobre todo en mojado, y existe un riesgo de reventón por el desgaste prematuro de la banda de rodadura. Al final, perdemos también en seguridad, no sólo en ahorro al tener que cambiar antes de ruedas.

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