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Probamos el nuevo Toyota Yaris 90D 2015: conducción y motorización

Hemos visto en la primera parte de esta prueba del Toyota Yaris 90D Active que es un coche pequeño pero capaz, con un habitáculo bastante espacioso para sus dimensiones, bien acabado y con un maletero muy razonable. También vimos cuál era su equipamiento. Ahora toca hablar de su motor y de su conducción.

En la gama del Toyota Yaris hay cuatro motores disponibles: dos motores de gasolina (69 y 99 CV), una motorización híbrida y este motor diésel de 90 CV. De los cuatro, el motor diésel es el que ofrece mejores prestaciones. Ni el motor de gasolina de 99 CV, ni el híbrido de 100 CV ofrecen la misma aceleración y fuerza.

El Toyota Yaris con más prestaciones es el diésel

Así que, como os adelantábamos en la primera parte de la prueba, quien vaya a usar el coche no solo por ciudad, sino sobre todo por carretera y autopista, y más aún si le gusta circular a buen ritmo o tiene que hacerlo con cierta carga, debería decidirse por el diésel. Tiene 90 CV, 205 Nm de par motor, acelera de 0 a 100 km/h en 10,8 segundos y alcanza los 175 km/h de velocidad punta.

Esta versión no equipa sistema stop-start. Su consumo combinado según homologación europea es de 4,2 l/100 km. Es un motor diésel de 1.4 litros y cuatro cilindros. Precisamente aquí está una de las bazas del Yaris comparado con otros utilitarios del momento: los cuatro cilindros se hacen notar en lo referente a ruido y vibraciones.

Últimamente, con el deseo de reducir todo lo posible los consumos, diferentes fabricantes están optando por utilizar motores de tres cilindros en línea. Esto implica que de manera natural el motor va a funcionar de manera más desequilibrada, aunque se puede compensar, y que el motor puede hacer más ruido y generar más vibraciones.

En los motores de gasolina la verdad es que se puede disimular bastante bien, pero en los motores diésel, que por su propio funcionamiento ya son algo más ruidosos y toscos, es más complicado. Así que este Yaris diésel, aunque al ralentí se oye moderadamente y es ligeramente rumoroso, como diésel que es, se nota que hace menos ruido y que transmite menos vibraciones al interior que un diésel de tres cilindros (es más, en marcha, es muy difícil percibir ruiditos en el habitáculo).

De hecho el ruido del motor es moderado, sobre todo a cierta velocidad, y apenas se notan vibraciones. A 120 km/h el coche circula en sexta a unas 2.250 rpm. Gracias por esos cuatro cilindros, que no se los quiten. Para ser un utilitario el ruido aerodinámico es razonable y el de rodadura bastante bajo.

Los cuatro cilindros se agradecen frente a tres

En la conducción resulta un motor muy agradable. El coche acelera más que bien para ser un utilitario y se puede conducir con bastante agilidad. Además, aunque se nota que por debajo de unas 2.000 rpm aproximadamente no tiene la misma fuerza y tirón que por encima, lo cierto es que el motor no va nada mal, ni tampoco suena forzado, y se puede circular sin mayores problemas, sin que sea imperativo cambiar a una marcha más corta, al menos en condiciones normales.

El consumo es quizás su punto mejorable, pues no es tan bajo como cabría esperar a tenor de la cifra homologada, aunque la verdad es que esto es algo que está sucediendo en casi todos los coches actuales (si no en todos). El consumo medio real durante nuestra prueba, con una conducción normal-ágil, mezcla de ciudad y autopista, fue de unos 5,4 l/100 km, más o menos dentro de la media de lo que vienen a consumir los utilitarios de este tipo.

Cambio manual de seis velocidades

Si el motor va bien, en este Yaris lo demás también acompaña para tener una sensación de conducción más que digna. A destacar el tacto de la palanca de cambio, suave, pero bastante preciso y rápido, muy fácil de utilizar. Por cierto, otro punto a favor del Yaris: la caja de cambios es de seis velocidades, aunque sea un motor pequeño. Es algo que tampoco es tan habitual, pues muchos utilitarios se quedan en solo cinco por debajo de los 100 caballos.

El indicador de cambio de marcha me ha gustado, es muy simple, una flecha hacia arriba o una flecha hacia abajo, pero es muy realista, tanto para sugerir subir a una marcha más larga, como cuando toca bajar a una marcha más corta.

La dirección es de tacto muy suave, y quizás no guste a quienes prefieran una dirección más deportiva, aunque es justo decir que tampoco estamos ante una versión deportiva.

Muy cómodo y fácil de conducir

En general el tacto del coche es suave, también en los pedales. El embrague es blando y apenas exige esfuerzo para pisarlo. Si antes decía que se agradece que el motor diésel tenga cuatro cilindros, también, desde mi punto de vista, es de agradecer que venga con frenos de discos a las cuatro ruedas, una buena costumbre que se está perdiendo en algunos utilitarios del estilo del Yaris, con motorizaciones pequeñas o intermedias, donde los frenos posteriores son de tambor. El coche frena bien.

Será que me hago mayor, quién sabe, pero el tarado de la suspensión del Toyota Yaris, más bien blando (sin pasarse), me ha gustado. Resulta muy cómodo y filtra bastante bien los baches y los resaltos de reducción de velocidad. Se nota, si se hace algún movimiento brusco, que la carrocería balancea y cabecea un poco, pero la verdad es que tampoco es exagerado y aún en ese caso, el comportamiento del coche es noble y predecible.

Es más, y puede que alguno se sorprenda, pero este Yaris de 90 CV llevaba neumáticos de ancho 175, tal como están las modas actuales, estrechos, pues se están viendo coches de este tamaño y potencia con neumáticos de 195, 205 y hasta 215 de ancho (excesivo a todas luces). Pues resulta que no pasa absolutamente nada por llevar un neumático más estrecho que otros: es el neumático que necesita, sin más.

De hecho el coche va muy bien, y hay que pasar por curvas bastante más rápido y alocadamente de lo que es normal y responsable para que el coche haga algún extraño o se eche en falta neumático.

Otra característica que también me llamó la atención del Yaris es lo fácil que gira, en muy poco espacio: ser corto y además tener poco voladizo delantero y trasero ayuda. Como pega se podría poner que el morro es muy inclinado y no se ve dónde termina desde el puesto de conducción.

Para maniobras y a la hora de aparcar, la cámara de marcha atrás resulta de lo más práctica, y a estas alturas, no sé cómo no la hemos inventado antes. Yo voto porque se ponga una que también muestre imagen hacia adelante.

Como conclusión para terminar con esta prueba, y recapitulando un poco: el Toyota Yaris 90D me ha parecido un utilitario muy agradable y cómodo de utilizar, más espacioso de lo que podría parecer y con un motor solvente para hacer muchos kilómetros sin tenerle miedo a la carretera. Además tiene un precio bastante equilibrado y competitivo, así que es muy recomendable, si uno anda buscando un coche pequeño con un motor intermedio, echarle un ojo y comparar precios.

En Espacio Toyota

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