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Pasamos unas minivacaciones a bordo del Toyota PROACE Camper

El verano y el buen tiempo despiertan unas ganas enormes de salir a espacios abiertos y disfrutar relajadamente de nuestro tiempo libre. Eso sí con la mascarilla a todos los lados, un elemento imprescindible en la actual situación, pero que ha sido un poco incordio durante nuestra última escapada.

Más que una escapada, ha sido una segunda aventura que nos ha permitido desconectar aún más del ajetreo diario y las preocupaciones. Ya tuvimos nuestras primeras vacaciones personales con una visita a las playas de Jávea, donde les “ocupamos” la casa a pie de mar a los suegros. Pero, para la segunda ocasión, ha sido Toyota quien nos ha puesto la casa, ya que nos ha prestado la PROACE Camper by Tinkervan. Todo un acierto porque nos ha brindado un fin de semana más que satisfactorio.

Tres días sin rumbo fijo

La verdad es que las camper se han puesto muy de moda este verano, con un aumento de los alquileres de este tipo de coches nunca visto hasta el momento. El miedo por contagiarse ha provocado que muchas personas fijen su mirada en estos vehículos, que no son nuevos precisamente, pero que en España nunca han despuntado por ser muy populares. No obstante, si existe una comunidad grande de usuarios de camper y caravanas, e incluso algunas aplicaciones para móviles que te permiten saber donde poder parar a dormir.

Este último punto es importante, sobre todo porque en España está prohibido acampar en medio del monte o fuera de lugares habilitados para ello, como un camping. También hay que tener cuidado al elegir el lugar para pernoctar si queremos evitar momentos desagradables, como robos o gente con nada mejor que hacer que ir a molestar a quienes descansan en su vehículo. Ya se sabe: botellones, zonas demasiado apartadas y usadas para realizar otras cosas diferentes dentro del coche...

Nosotros usamos la aplicación Park4night, que tiene una versión gratuita y te indica infinidad de lugares donde acampar y dormir, así como la situación de decenas de campings. Esta información es agregada por los usuarios de dicha aplicación y a nosotros nos fue realmente útil porque, como suele ocurrir, salimos con nuestra ruta planeada de antemano y al final fue todo improvisado.

Lago, un camping y castillos

Así, partimos el viernes a medio día rumbo Puente del Congosto, en Salamanca. A unas dos horas de nuestro punto de partida, pasamos por unas carreteras que nos darían oportunidad de comprobar algunas cosas, como la respuesta del motor,  el trabajo de las suspensiones o las sensaciones generales al volante. Cosas que ya podemos afirmar que fueron bastante buenas, siempre que te mantengas en unos límites lógicos de un vehículo de este tipo.

Nuestro objetivo para el fin de semana era claro: Puente del Congosto para bañarnos en su pequeño lago; luego iríamos a Ampudia para ver el castillo, pasaríamos por Peñafiel para contemplar el espectacular castillo que tienen allí también y finalizaríamos la escapada en Coca. Muy cerquita de nuestro punto de partida y, sí, veríamos otro castillo y comeríamos alguna de las especialidades de la zona, como las cocas de anís, totalmente recomendables, o las perrunillas de almendra, unas galletas que apenas aguantaron el viaje de vuelta a casa (que dura poco más de una hora). 


El Toyota PROACE camper by Tinkervan viene muy bien equipado para una escapada: colchón para dos abajo y cama individual sobre el techo, toldo, nevera...

Queríamos hacer una ruta por castillos de Castilla y León, pero al final se quedó en una visita a Coca y al parque temático del mudéjar, en Olmedo, donde sí que vimos castillos pero todos a escala (muy bonito, por cierto). El resto lo pasamos en un camping bastante grande y bien equipado, y recorriendo carreteras con bonitos paisajes.

Durante los trayectos que acabamos realizando, pasamos por todo tipo de carreteras y hubo mucha abundancia de secundarías y pequeños pueblos. La sensación general era de comodidad, de tener un motor potente y viajar a lomos de un vehículo pensado para tirar carretera y manta.

Se conduce sentados muy arriba y el centro de gravedad está igualmente lejos del suelo, lo que condiciona su comportamiento. Pero, si lo tienes en cuenta y no haces tonterías, acabas circulando a un ritmo descabellado para un vehículo así. La sensación es muy agradable en general, con un motor (diésel con 150 CV) que responde muy bien y que mueve todo el conjunto con bastante soltura, sin molestar con ruidos o vibraciones.

Las suspensiones están pensadas para ser cómodas y gestionar un peso que no es poco. Además, nuestra PROACE Camper by Tinkervan iba calzada con neumáticos especiales para camper, que funcionan muy bien tanto en carretera como fuera de ella, aunque no están pensados para velocistas. 

De hecho, en una de las paradas para picar algo, ver el paisaje y aprovechar que estábamos de viaje sin rumbo fijo, nos adentramos en una zona con caminos de tierra donde también pudimos probar el Toyota Traction Select, un mando que permite gestionar el control de tracción y que funciona muy bien, permitiendo circular fuera del asfalto con seguridad y confianza.

Interior sorprendentemente cómodo para dormir

Una de las mayores dudas que teníamos, dado que íbamos con un pequeño cohete de ocho años al que cuesta meter en la cama dios y ayuda, era la comodidad y la sensación dentro del coche una vez montada la cama. Es un sitio más pequeño de lo que se acostumbra para dormir y se escuchan algunos ruidos del exterior, pero al final lo que costó fue sacar al enano del vehículo, porque estaba encantado con eso de viajar y dormir en una furgoneta.

La cama de abajo se monta superrápido y superfácil. Solo hay que plegar la fila de asientos trasera y colocar un poco las porciones que forman el colchón. La única pega que encontramos fue que teníamos que llevar la sillita del niño, la cual había que quitar para poder plegar los asientos. Por suerte, la segunda fila de asientos tiene anclajes ISOFIX en todas las plazas y apenas tardas 30 segundos en la operación. 

Luego, dejas la sillita en la plaza del conductor y pliegas los asientos. Además, la PROACE Camper by Tinkervan venía con todo, incluidos los parasoles para las ventanas que hacen del interior de la camper un lugar totalmente privado y cerrado para dormir con tranquilidad.

Arriba, en la cama situada en el techo, la sensación es algo diferente. Ahí solo te aísla del exterior una simple lona y se escucha cualquier ruido que surja alrededor de la "furgo". Parece que estás durmiendo en una tienda de campaña en medio del monte y no en el techo de una furgoneta. En la primera noche, la cual pasamos en una zona de descanso junto a algunos camiones articulados, el sonar de los compresores y de otros sistemas fueron nuestros compañeros durante gran parte de la noche.

Afortunadamente, en el camping donde pasamos el siguiente día todo fue mucho mejor. De hecho, pudimos dormir con las ventanas practicadas en la lona totalmente abiertas, dejando entrar el aire fresco del exterior, pero no los bichos habituales de estas épocas del año, ya que cuenta con la típica rejilla mosquitera. Tampoco hay sensación de claustrofobia o algo similar, y tiene un par de huecos que dejan depositar cosas que llevemos encima, como el teléfono móvil.


El toldo lateral, montado de serie, resultó la mar de práctico una vez llegado al parking. No lo extendimos hasta la llegada al camping porque, al ser un elemento externo que modifica las medidas del vehículo, no está permitido usarlo fuera de lugares habilitados para ello. Es decir, se considera acampar y en España no se puede.

Más de 700 kilómetros con un solo depósito

Otro de los apartados que seguro le interesa a todos los que estén pensando en un Toyota PROACE Camper by Tinkervan es el consumo. Lógico, por otra parte, cuando se trata de un vehículo cuyo objetivo es llevarte al fin del mundo sirviendo de cama al mismo tiempo.

Desde nuestro punto de vista, el consumo es bastante bueno, ya que pudimos realizar casi 730 kilómetros con un solo depósito, sin hacer conducción económica y circulando, como hemos dicho anteriormente, por todo tipo de carreteras, incluso sorteamos algún puerto de montaña con el aumento en el consumo que ello conlleva.

El motor equipado por el Toyota PROACE Camper que la marca nos cedió es el 2.0 D-4D, con 150 CV a 4.000 rpm y 370 Nm de par a 2.000 rpm. No son cifras deslumbrantes, pero permiten circular cómodamente a altas velocidades que no se pueden contar aquí.

Además, no te das cuenta que vas tan rápido porque el par llega pronto y no estiras el motor más allá de las 2.500 rpm casi nunca, dando la sensación de ir más despacio de lo que realmente vas. El cambio de seis relaciones también ayuda a esa sensación, con unos desarrollos bastante acertados.

Ha sido una estupenda escapada para probar un coche que no nos ha dejado indiferentes.

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