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El Toyota Verso 115D a prueba (II): interior y experiencia al volante

Continuamos con el relato de nuestra toma de contacto con el Toyota Verso 115D. Tras hablaros de su diseño y de la tecnología que incorpora hoy daremos un repaso al interior y la experiencia al volante de este práctico monovolumen.

Como comentábamos en la primera parte de la prueba este vehículo busca en las familias de hoy en día su principal cliente gracias, en parte, a un interior con múltiples configuraciones, veámoslo en detalle.

Interior del Toyota Verso 7 plazas

Vayamos de atrás hacia delante en nuestro viaje por el interior del Toyota Verso 115D partiendo del maletero. Como he mencionado con anterioridad la unidad de prueba incluía la opcional tercera fila de asientos que convierte al Verso en un 7 plazas. En caso de estar plegada se obtienen hasta 699 litros de capacidad (hasta el techo), 440 hasta la cortina cubre equipajes.

Plegando la segunda fila de asientos se puede obtener una superficie totalmente plana y hasta 1.696 litros de capacidad. Obviamente si desplegamos los respaldos de la tercera fila de asientos el maletero se reduce, en concreto hasta los 155 litros.

En el modelo de 7 plazas encontraremos un compartimento de almacenaje disponible bajo la cubierta del maletero. También aquí es donde se aloja el kit anti-pinchazos.

Nos movemos hacia delante y tirando de las correspondientes correas desplegamos cada uno de los asientos de la tercera fila. Por cierto, la barra del porta equipajes se puede colocar en tres posiciones diferentes según la configuración de los asientos.

Las dos plazas resultantes son aptas para niños o adultos en caso de apuro. Para volver a plegar los asientos simplemente volvemos a tirar de las mencionadas correas y soltándolas vuelven a esconderse bajo el piso del maletero.

Seguimos con la segunda fila de asientos, la más "ajetreada" probablemente en la vida del Verso. Por supuesto el concepto es de tres plazas completas, no dos y una intermedia más reducida. Las bandejas abatibles que encontramos en los respaldos delanteros serán de gran utilidad en viajes largos. Hay espacio de sobra y los asientos son cómodos, por cierto en el habitáculo la impresión es de buena calidad en acabados y materiales.

Un detalle importante es que los respaldos son reclinables en diversos ángulos de manera independiente, fenomenal para facilitar que los pasajeros se echen una cabezadita, o un largo sueño si los deseos del conductor se cumplen.

La visibilidad en el Verso es excelente, la postura de conducción es alta, y la luminosidad también gracias al techo panorámico opcional que hará las delicias de los pasajeros más jóvenes.

Al volante del Verso 115D

Creo que "relajada" es la palabra que mejor define la experiencia al volante del Verso 115D, empezando por la postura al volante, alta y con buena ergonomía. Conductores altos no encontrarán problema en entrar en este monovolumen.

Mandos e indicadores están perfectamente a mano y son bien visibles respectivamente, el tacto del cambio es suave, las vibraciones son prácticamente inexistentes y el ruido en conducción bastante más bajo de lo que esperaba la verdad. Todos estos ingredientes creo que hacen del Verso un devora kilómetros muy agradable tanto para conductor como pasajeros, en parte gracias al tacto del motor de 1.6 litros.

Y es que, como mencionamos en la primera parte de la prueba, el Verso 115D utiliza un propulsor de origen BMW adaptado según los criterios de los ingenieros de Toyota. El sonido de este motor es suave, los 112 caballos claramente me parecieron suficientes para lo que se va a pedir normalmente a este tipo de vehículo.

Los desarrollos del cambio son largos, requerirá un poco de adaptación pero nada complicado. El buen par a bajas y medias revoluciones compensa para que no tengamos que tirar de palanca en exceso. Es un coche muy noble, fácil de llevar y las suspensiones me parecieron tener la dureza correcta. En autovía simplemente es una gozada viajar en familia en el Verso 115D.

Otro factor clave a tener en cuenta son los consumos. Gracias a la tecnología del motor, el sistema start&stop (no de los más sutiles que he probado) y los desarrollos del cambio las cifras de consumo, al menos las que obtuve en la prueba, fueron muy buenas. La media en una ruta por autovía de unos 50 kilómetros, sin mirar para nada el consumo, fue 5,4 litros.

Terminamos aquí el relato de nuestra prueba del Toyota Verso 115D, un vehículo con claro espíritu familiar y en el que todo está planteado para que los largos desplazamientos sean lo más placenteros posibles y con un gasto más que contenido.

En Espacio Toyota

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