Probamos el CUPRA Born en Laponia: el coche eléctrico se desenvuelve mejor de lo esperado a -15 grados sobre el hielo más extremo
Pruebas de coches

Probamos el CUPRA Born en Laponia: el coche eléctrico se desenvuelve mejor de lo esperado a -15 grados sobre el hielo más extremo

Aterrizar en el diminuto aeropuerto de Rovaniemi, la capital de Laponia finlandesa, salir al exterior y ver que a -15 grados nos esperan veinte unidades del CUPRA Born con matrícula española, dispuestos a hacernos vivir por primera vez lo que se siente al conducir un coche eléctrico sobre hielo, debería ser una buena carta de presentación. ¿Te vienes?

La marca española CUPRA parece no tener barreras ni tampoco fronteras (Israel, Australia o México son algunos de sus mercados y no descartan llegar a EEUU). Lo digo porque eligieron Finlandia para celebrar el  CUPRA Snow Experience 2022, dos jornadas en Laponia en las que íbamos a ponernos al volante del pequeño Born, conducir el Formentor VZ5 y alguna que otra sorpresa, todo ello en unas condiciones poco habituales para nosotros, que no estamos habitados a conducir con temperaturas negativas tan extremas.

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Salir del aeropuerto de Rovaniemi y encontrar veinte coches eléctricos con matrícula española es algo que no se olvida y mola.

Toda la actividad se iba a desarrollar en un entorno muy especial y atípico para los españoles. Antes debimos superar la odisea de viaje que supone llegar desde España hasta el campo de pruebas al norte de Finlandia. Para pisar Rovaniemi, previamente hay que hacer escala en Helsinki, y desde allí coger un vuelo de dos horas en sentido norte, lo cual nos indica lo lejos que está este territorio de, por ejemplo, la sede de CUPRA en Barcelona.

¿Qué hay en Rovaniemi además de la casa de Papá Noel?

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Rovaniemi es famosa porque allí está fijada de forma oficial la casa de Santa Claus, un reclamo turístico que junto con las auroras boreales, son los principales motivos por los que la gente viaja hasta allí. Menos nosotros, claro. Nosotros habíamos recorrido los más de 4.000 kilómetros de distancia únicamente para disfrutar de la experiencia de conducir en un entorno absolutamente distinto al nuestro.

Carreteras heladas, hielo, nieve y superficies gélidas forman un paisaje absolutamente impresionante y único, de los más bonitos y especiales que he visto en mi vida. Viendo por la ventanilla del avión, me quedo impresionado por las infinitas superficies heladas que se ven por todos lados y la escasa densidad de población.

Saliendo bien temprando desde Helsinki, aterrizamos al fin en Rovaniemi. Solo unos minutos después, unos aviones de combate despegaron desde la misma pista en la que nosotros habíamos aterrizado, lo cual no transmitía mucha tranquilidad. Finlandia acababa de ser amenazada por Rusia hacía menos de una semana, había comenzado recientemente la invasión de Ucrania y estábamos a apenas 100 kilómetros de la frontera con Rusia. En un momento de poca lucidez hasta nos planteamos ir con los Born hasta la frontera con Rusia por hacer la foto de recuerdo y poner a prueba la autonomía eléctrica, pero finalmente decidimos dejarlo para otra ocasión.

En Laponia también hay mucho turismo que acude allí para intentar ver las Auroras Boreales, un espectáculo único de la naturaleza que se suele apreciar desde finales de agosto hasta abril. Pero de ellas hablaremos más tarde.

Al calor del CUPRA Born

Los CUPRA Born nos esperaban en marcha con su característico silencio, pero con el habitáculo a unos agradables 22 grados que nos permitieron entrar en calor rápido, ya que fuera estábamos a -14 grados, una temperatura agradable si los comparamos con los -25 grados que habían tenido solo unos días antes por aquellas latitudes.

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A -14 grados subirte al Born y que esté con la climatización a 22 grados es todo un placer.

Al subirme en él no dudé en usar los otros dos elementos indispensables para hacer frente a ese frío: la calefacción en los asientos y en el aro del volante. Aquí no falta de nada, ya que el pequeño eléctrico puede tener un equipamiento de lo más completo.

Para poder mover con garantías un coche eléctrico de tracción trasera y hacerlo con seguridad y control, todos los coches estaban equipados con neumáticos de clavos finos. Este tipo de neumáticos son lógicamente obligatorios en paises nórdicos, donde no saben siquiera qué son las cadenas. Aquí en los maleteros de los coches lo que llevan es una pala y un cable por si hay que ayudar a alguien que se haya quedado atrapado en la nieve.

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Los coches estaban todos equipados con neumáticos de clavos finos, no extremos.

Insertamos la D con el mando giratorio que va unido a la pequeña pantalla situada tras el volante, acariciamos el acelerador y el coche se pone en marcha. Los primeros metros, y sobre todo los primeros giros y frenadas los hago a paso de tortuga hasta que compruebo empíricamente que los neumáticos hacen su magia y el coche tiene agarre.

En esta zona, lo habitual es circular por carreteras completamente heladas. Solo las carreteras principales se limpian por máquinas, siendo esos los únicos momentos en los que pisaremos asfalto. El resto, hielo y nieve. Mucha nieve y mucho hielo.

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En esas circunstancias el pequeño CUPRA Born se mueve con aplomo, pero hay que ser muy fino y cauteloso con las órdenes que aplicamos a través de freno y acelerador, así como mover la dirección con sumo tacto.

Durante los primeros kilómetros admito que iba conduciendo como una abuelita, pero a medida que fui cogiendo confianza y sobre todo que comprobé que la electrónica también hace su magia en estas circunstancias, me fui animando.

La configuración del coche, con el motor atrás, incita a ello. Si das gas pronto con dirección muy girada, la trasera desliza y te quiere adelantar. Si en apoyo metes más dirección de la debida, derrapa hacia afuera pero la electrónica entra en acción rápido para poner todo de nuevo bajo control. ¡Menos mal! Jugar con esos movimientos se convertirá en una constante adictiva durante los dos días de estancia en Laponia, una adicción de esas que no eres capaz de quitarte de la cabeza.

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Lo único que has de tener en cuenta es que todas las referencias de distancias, tiempos y demás, se multiplican como mínimo por tres. Si en seco frenas en 10 metros, en hielo lo harás en 30 metros. Pero lo harás. Todo es cuestión de paciencia y creer que ocurrirá.

Al silencio intrínseco a este coche, que por su condición de eléctrico apenas hace ruido y tiene un habitáculo súper bien aislado, en estas superficies se une el sonido de las propias ruedas al friccionar sobre la nieve.

Lógicamente hay mayor rumorosidad en el habitáculo, pero es un nivel de ruido todavía muy inferior al que tendría un coche convencional de combustión. Y, sobre todo, un ruido muy diferente que sigue haciendo que el silencio sea una de las cosas más llamativas a la hora de conducir un coche eléctrico.

Es en las carreteras principales limpias de nieve y hielo, sobre las que circulas generando contacto entre los clavos y el asfalto,  es en las que el ruido de rodadura se hace más evidente.

Finura en carretera

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Tras unos primeros kilómetros de adaptación al medio, tocaba hacer una ruta algo más larga en carretera. Salimos de la CUPRA House, una casa que había creado la marca para albergar a sus huéspedes ante un lago helado en el que también habían montado una pista de Snow Pádel. El navegador marcaba algo más de 20 kilómetros de distancia para la ruta de ida y vuelta.

Se trataba de una especie de carretera comarcal, estrecha y rápida con curvas muy amplias. El recorrido principal estaba únicamente flanqueado a los lados por infinitos bosques helados, y solo muy de vez en cuando te cruzabas con algún camino perpendicular. Eran más habituales las sendas para motos de nieve que esos caminos.

CUPRA Born Finlandia

El CUPRA Born con sus 204 CV se mueve más rápido de lo que realmente necesitas en este tipo de entornos. A pesar de sus kilos, el pequeño eléctrico se desenvuelve con suma soltura y puedes llevar ritmos altos sin demasiado esfuerzo.

Su carácter claramente está marcado por la inmediatez de respuesta en cuanto acariciamos el acelerador y por su capacidad de recuperación cuando le pides que gane velocidad, vayas al ritmo que vayas.

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Aunque no lo parece, aquí el coche estaba empanzado por la nieve acumulada delante del eje posterior.

Eso sí, en este tipo de carreteras es importante circular por las zonas centrales, limpias de nieve polvo. Si te metes demasiado en los extremos, correrás el riesgo de perder el control del coche y de quedarte atascado.

Yo, de hecho, paré en uno de los pocos cruces de carretera que encontré con la intención de hacer unas bonitas fotos con el coche, y la realidad es que me quedé enganchado. La nieve se amontonó bajo el piso del coche justo delante del eje posterior, se quedó empanzado con el peso de la batería poniendo su parte y hubo que esforzarse para sacarlo de allí. No es tarea sencilla con la tracción posterior, los neumáticos estrechos y tanto par, pero finalmente lo logré sin tener que pedir ayuda. Primera prueba superada.

Pruebas extremas de frenada y derrapaje

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En Finlandia todos los conductores han de pasar pruebas como una frenada con esquiva.

El plato fuerte de la jornada, consistía en una serie de pruebas de frenada y derrapaje en una escuela de conducción con pistas habilitadas para ello. Nos contaban que en Finlandia todos los conductores noveles han de pasar por este tipo de pruebas para obtener el carnet de conducir. Deberíamos aprender de ellos.

La primera, era una frenada con esquiva. Desde una pendiente descendiente, íbamos cogiendo velocidad con el pie del acelerador a fondo, hasta alcanzar una sección delimitada por conos en la que se creaba un carril interrumpido al fondo simulando un obstáculo que nos encontramos en la vía. A los lados dos carriles de escapatoria, uno a izquierda y otro a derecha.

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El coche alcanzaba más de 120 km/h de velocidad, y llegado el punto de frenada había que pisar a fondo el pedal del freno para que el ABS actuase mientras, con la dirección y la mirada puesta bien lejos, llevábamos el coche por donde queríamos.

El coche bloqueaba las ruedas, pero gracias a la acción del ABS seguías teniendo control sobre la dirección y asi podías sacarlo indistintamente por izquierda o derecha. Eso sí, como antes, la distancia normal que necesitaríamos para detenernos sobre asfalto en condiciones de seco, se multiplica como mínimo por tres.

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Después de esas pruebas en las que pudimos comprobar cómo la electrónica es capaz de salvar cualquier situación, incluso en un entorno así de complicado, tocaba la parte más divertida: desconectar los controles de tracción y estabilidad y bailar sobre el hielo y la nieve.

El CUPRA Born cuenta con tracción trasera únicamente y como tal, hacerlo derrapar es sumamente sencillo. Basta con aplicar más gas del necesario para ir recto, con un pequeño giro de volante y la trasera buscará adelantar a la parte delantera con suavidad y delicadeza.

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Jugar a hacer contravolante, sentir dónde está el límite de adherencia, y dejar que el coche derrape, es un ejercicio buenísimo. Tanto es así que nos pasamos más de tres horas haciéndolo, ya que nuestra mentalidad española tiende a corregir el sobreviraje a base de más y más giro de volante, y eso no siempre es adecuado.

Los monitores nos explicaban que la base de la conducción en estos terrenos es incorporar el derrapaje a las maniobras, y dejarlo deslizar como parte de la trazada. Cuando el coche se pone de lado, hay que mantener la paciencia, seguir con el volante recto y mirar bien lejos mientras mantenemos el gas constante, para que siga derrapando. Solo así conseguiremos acariciar el vértice de la curva y salir por donde queríamos.

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El otro elemento que pudimos probar fue la magia de los cambios de peso. Como levantando el pie del acelerador cuando el coche va de lado, cortamos la derrapada, y siendo pacientes se inicia automáticamente la misma maniobra en sentido contrario tras la transferencia de masas. Simplemente maravilloso, pero exige paciencia, pericia y mucha práctica.

Todos estos ejercicios eran el aperitivo necesario para tener el cerebro preparado para lo que nos esperaba al día siguiente, que básicamente era una jornada completa de derrapajes en estas pistas con los especialísimos CUPRA Formentor VZ5 de 390 CV. Pero antes, tendríamos un postre esa noche.

La Aurora Boreal como compañera de noche

Aurora Boreal

Mientras cenábamos en Rovaniemi junto a Jordi Gené, piloto oficial de la marca en el WTCR y ETCR y uno de los pilotos que más trabajan en la puesta a punto de estos coches tan especiales, nos avisaron de que fuera se comenzaba a ver la famosa Aurora Boreal.

Este fenómeno que solo se da en las latitudes más extremas, la ártica y antártica, no es muy habitual que se pueda apreciar, pese a que estábamos muy al norte de Finlandia. El equipo de CUPRA llevaba allí tres semanas y no habían conseguido verlo ni una noche. Pero tuvimos suerte y esa noche se dieron las circunstancias de cielo despejado para que la Aurora Boreal nos acompañase, tal vez como anticipo de que al día siguiente íbamos a hacer algo muy especial.

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Continuará...

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