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A las marcas italianas les gusta "pisotear" su pasado y estos son algunos ejemplos
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A las marcas italianas les gusta "pisotear" su pasado y estos son algunos ejemplos

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Todos hemos intentado averiguar alguna vez la razón por la que determinados fabricantes de automóviles lanzan un nuevo modelo con la misma nomenclatura que uno clásico. Si el moderno está a la altura de las circunstancias, no vemos el problema, pero cuando se utiliza un nombre "sagrado" para un modelo que tiene poco o nada que ver con el concepto original, no tiene lógica.

Seguro que rápidamente os viene algún ejemplo a la mente de "pisoteo de nombre", porque los hay muy sonados. Eso sí, en lugar de empezar a dar palos a diestro y siniestro, vamos a intentar buscar también ejemplos de los que han hecho las cosas bien. Se puede revivir un modelo, por supuesto, pero al menos debe quedar la esencia del original, ¿no crees?

Es probable que en algunas ocasiones las marcas quieran aprovecharse del tirón de un nombre comercial para vender su nuevo producto. No engañan a nadie, porque un nombre no es más que eso, pero con esa decisión si que pueden dejar dolidos a los más puristas, que pondrán el grito en el cielo al ver resucitar algunos modelos de la peor manera posible.

Lancia Delta Integrale 1992

Cosas que duelen

El que para nosotros es uno de los ejemplos más claros de "pisoteo" de nombre es el que llevó a cabo Lancia con su mítico Lancia Delta. Este compacto, fabricado desde 1980 y conocido por sus motores turbo, su bastidor, su tracción total y sus actuaciones en el mundial de rallies (seis mundiales de constructores consecutivos), es un icono que todos tenemos en la memoria.

Ya con la segunda generación del Delta (denominado Nuevo Delta), en 1993, se dejó a un lado el concepto general del original, optando por un diseño de formas menos cuadradas, desechando la tracción integral característica del primero y convirtiendo el Delta en un turismo de alta gama, que perdió por el camino toda la deportividad de la que su antecesor había hecho gala.

Siguiendo la misma filosofía del Nuevo Delta, en 2008 llegaba al mercado la tercera generación del Lancia Delta, quizá la más dolorosa de todas. El bueno de Frank Stephenson, diseñador de McLaren, se encargó del diseño de este nuevo modelo. Este Delta ya nada tenía que ver con el Delta original; ese que todos teníamos en la memoria vestido de Martini y en versiones Integrale o S4 de Grupo B.

Lancia Delta 1993

Desde luego el Lancia Delta de 2008 es un coche perfectamente respetable, sobre el que no tenemos ninguna pega, más allá del propio nombre. Señores de Lancia: ya podían ustedes haber elegido otro nombre para dicho modelo. No entendemos la razón para pisotear un nombre tan mítico como Delta. ¿Por qué pisotear? Porque la esencia del Delta se perdió hace mucho tiempo.

¿Y el Fiat 124 Spider?

Otro ejemplo de este tipo de maniobras de marketing, que hacen uso de un nombre clásico para dar notoriedad a un nuevo producto, es el Fiat 124 Spider o Fiata, un modelo basado en el Mazda MX-5 y presentado hace semanas en el Salón del Automóvil de Los Ángeles. Al conocer el lanzamiento de este nuevo 124 Spider muchos pusieron el grito en el cielo, precisamente por la utilización de este mítico nombre en un producto nuevo y "ni siquiera original de Fiat".

Fiat 124 Spider 2016

Nos guste o no el diseño, el hecho de que esté basado en el Mazda MX-5 es toda una garantía. Así pues, quizá tengamos que esperar a conducirlo para sacar conclusiones sobre si mantiene o no la esencia del original. Pesará más, pero también será más potente. Ya veremos...

Quizá no sea para tanto

Si lo pensamos bien, hay algunos usos de nombres clásicos que quizá sean un error (o al menos así lo perciben los amantes del original), pero lo cierto es que hay productos muy dignos de recuperar una nomenclatura de antaño. Ya se nos va pasando el calentón...

Alfa Romeo Giulia 2016

Y es que el Fiat 500 demuestra día a día que es un digno sucesor al cinquecento original, pensado para la ciudad, y también lo son, por ejemplo, el precioso Alfa Romeo Giulia que está aún por llegar (el original se fabricó entre 1962 y 1978 -en primera y segunda serie-) o el Alfa Romeo Giulietta, cuyo espectacular predecesor (la primera generación) estuvo a la venta entre 1955 y 1965.

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