
Desde Valencia nos llega una noticia que destaca por su nivel de surrealismo, que habría erizado el bigote hasta al mismísimo Dalí. Pongámonos en antecedentes. El 2 de febrero una estudiante granadina de la Universidad de Valencia aparcó su Nissan Micra en la calle Pintor Monleón. Se fue dos días a Vitoria, y cuando volvió, el coche había desaparecido.
No sabía si se lo habían robado, así que empezó a hacer llamadas. El coche acabó apareciendo en el depósito de la grúa, por “estar abandonado”. Cuando quiso retirarlo, le dijeron que tenía que pagar. Como buena estudiante de Derecho, y alguien consciente de cómo son las leyes, se negó a pagar, y empezó una batalla contra el Ayuntamiento de Valencia.
La Ley dice que un coche, si está más de un mes aparcado en el mismo sitio, se considera abandonado, y a partir de entonces debe notificarse al dueño que tiene 30 días para moverlo o se considerará un RSU (residuo sólido urbano). Obviamente nada de esto ocurrió, y ya van ocho meses sin coche.










