
Este coche eléctrico no es una solución, a día de hoy, para la inmensidad de los consumidores, pero sí para pioneros, flotas y gente que mueva muchísimo el coche por ciudad y disponga de otro para usos adicionales. Es caro, porque estamos al principio de la revolución, y su tecnología no está tan amortizada.
Sin embargo, si somos muy largoplacistas, es una opción muy a tener en cuenta. En 2010 el reemplazo de sus baterías es caro, 12.000 euros, pero para cuando tengamos que reemplazarlas ya se habrán abaratado mucho y recortará distancias al coche de combustión interna de uso urbano (segmento sub-B).
En España se han vendido 40 y quedan 152 más pendientes de entregar a clientes. En Europa hay más de 1.500 unidades en movimiento. Según se van apuntando algunas ciudades a la movilidad eléctrica, su uso se convierte en más fácil y más ventajoso, porque tener un coche de estos tiene sus ventajas.







