
La geometría de la suspensión está determinada por una serie de ángulos que marcan en mayor o menor medida el comportamiento dinámico del coche. Trataremos los más comunes, por ser normalmente ajustables, que son la caída (o camber) y la convergencia (o toe). El resto de ángulos suelen venir determinado por el tipo de suspensión y por tanto no suelen ser ajustables.
Todos los coches suelen llevar una geometría predeterminada de fábrica, pero son múltiples factores los que pueden influir en estos ángulos, por lo que hay que revisar de cuando en cuando que la alineación, como normalmente se llama al conjunto de esos ángulos, está dentro de los valores predeterminados para nuestro coche.
El paso del tiempo, un uso exigente o un simple bordillazo aparcando pueden afectar a la alineación de nuestras ruedas. Una mala alineación puede producir desde desgastes irregulares en los neumáticos, normalmente las zonas interiores por un ángulo de caída negativa excesivo, o irregular en toda la banda de rodadura por una convergencia o divergencia excesiva.









