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SsangYong Rodius

Por amplia aceptación y deseo de la comunidad, me he puesto al volante del SsangYong Rodius durante 1.400 km para sacar unas cuantas impresiones. La primera de todas fue “a ver cómo saco este aparato de un garaje subterráneo estrechísimo sin rayarlo”, con el responsable de la marca a mi lado.

Me costó Dios y ayuda hacer las maniobras redondas, pues en ese momento me sentía como cuando hacía prácticas de aparcamiento con el Golf hace cinco años y pico. Es un monovolumen muy grande: defecto y virtud al mismo tiempo. Su peculiar forma tiene una explicación razonable, no son ganas de amargar simplemente.

Si buscamos un monovolumen con siete plazas decentes, no nos vale con los compactos como Vokswagen Touran o Mazda5, tenemos que irnos a un vehículo más grande como Kia Carnival, Renault Space… y el SsangYong Rodius. Si encima no queremos que el techo nos de en la cabeza, pues poco margen queda para el diseño.

Exterior

Sus dimensiones lo dicen todo: 5,12 metros de largo, 1,91 de ancho y 1,84 de alto. En los garajes pequeños y centros comerciales lo más normal es que le pase como al Renáult Mégane: se sale. No tiene problemas al respecto de su altura y el portón desplegado no le supera.

Eso sí, recomiendo aparcar de morro en el Mercadona y similares, más que nada para poder cargarlo. No tenemos una luneta practicable, se abre el portón entero. Las mamis bajitas sufrirán un poco para cerrarlo, no hay un mecanismo eléctrico para ayudar en este sentido, sino que hay que agarrar la argolla.

Al menos, el portón es ligero. La rueda de repuesto va exteriormente, bajo el maletero, para no desaprovechar espacio y por otra parte, pesa lo suyo. Esta versión calza neumáticos 225/65 R16, como el resto de la gama. La versión analizada, AWD, se distingue mediante logotipos en la trasera y lateral.

Interior

Hay una cosa que está clara, no será precioso, pero en el interior encontramos un desahogo que un monovolumen compacto no puede ofrecer. Tenemos de serie siete plazas, todas igual de amplias excepto la central. La disposición es 2-2-3, así acceder a la última fila es sencillo a más no poder.

Las plazas de la segunda fila pueden girar 180º, por eso tienen un cinturón de dos puntos adicional al de tres puntos. También pueden abatirse completamente para hacer de mesitas. Disponen de bandejas tipo avión, se pueden regular en longitud e inclinación del respaldo y en el lateral exterior tienen un hueco testimonal.

No es el colmo de la practicidad, las puertas traseras no tienen bolsillos y no hay compartimentos bajo el piso. En la tercera fila hay un par de huequitos que facilitan un poco la vida. Desde ahí el DVD de serie se ve razonablemente bien, pero hay menos posibilidades de regulación.

En la tercera fila el respaldo va un poco tieso y no se puede echar mucho hacia atrás. Eso sí, se va mucho mejor que en un 5+2. Si estos asientos no se usan, lo suyo es abatirlos, quitan notable visibilidad al conductor aún plegando los reposacabezas.

La tercera fila también se puede abatir pero no tanto como en otros monovolúmenes. No estoy seguro de si puede retirarse por completo. En todo caso, si no hay mucho equipaje cabe lo de seis personas atrás. Esta fila se puede mover en longitud para ganar más espacio para las piernas, los hombros o maletero.

Volvamos a las plazas delanteras. No hay freno de mano sino de pie, el puesto de conducción es más tipo turismo que furgonetero. Esta versión tiene cambio automático opcional, y al igual que en el Kyron, sólo se selecciona la marcha más alta posible, pero no tiene un manejo secuencial como estáis pensando.

Como otros muchos familiares la instrumentación está en el centro, para que todo el personal sepa a qué velocidad va papá o mamá. Encima del volante están los indicadores mínimos, como intermitentes, largas, averías, marcha seleccionada y poquito más. Se lee mucho mejor así que en el Kyron, y los colores son más agradables.

Dispone de un pequeño ordenador de viaje que proyecta sus informaciones en el techo: altura, orientación, presión atmosférica, carga de batería, tiempo de conducción y velocidad media. De fábrica tanto la brújula como el altímetro están descalibrados, y ajustarlos requiere paciencia. Ninguna información sobre consumos.

En el cofre central hay tres compartimentos, luego los de las puertas, dos posavasos extraíbles, un almacenador de CDs, bandejita superior, guantera y bandejita inferior. Ningún compartimento está refrigerado, habrá que recurrir a una nevera externa. Hay dos tomas de 12 V delanteras y otra en el maletero.

La climatización es monozona, usa el mismo aparato que el Chevrolet Aveo. En las plazas traseras sólo puede ajustarse el caudal de aire y un calefactor adicional (que no se regula). La intensidad del ventilador o bien la elige el conductor o el que va detrás de él, con un mando en el techo.

He viajado como conductor, como pasajero de la segunda fila y como pasajero de la tercera fila. Me turné con mi madre durante un viaje Madrid-Sevilla, así aparte de dividir el esfuerzo podía recoger impresiones más acertadas. Y a ese respecto… empiezo a poner las pegas. El Rodius debería llamarse Ruidos.

A partir de 100-110 km/h empieza a notarse un ruido aerodinámico intenso, además que a 120 km/h el motor gira a 2.600 RPM y no le hace ninguna falta pues tiene 2.700 cc y 165 CV, pero el cambio es de cinco velocidades. Algunas piezas estructurales aportan más ruido, supongo que algo tiene que ver que estaba casi nuevo.

Si se cierran varias salidas de aire en la parte delantera se origina un ruido un poco molesto. Vale, le pasa hasta a un Mercedes CLC pero aquí es más intenso. En fases de aceleración el motor Xdi es notoriamente ruidoso, menos mal que es de cinco cilindros y no de cuatro, podría ser más rumoroso aún.

El confort climático es suficiente a pesar de ser monozona. Entre el tarado de la suspensión, que mete irregularidades asfálticas al interior y el resto de los ruidos no es fácil quedarse dormido. Cansadísimo y viendo el DVD de Monster (un coñazo de película) no pude dormir ni 10 minutos seguidos.

Aunque los asientos no son duros, en general me parece que en el aspecto de confort puede mejorar bastante. Si lo comparo con otros monovolúmenes “tochos”, pues tengo mejor impresión de Fiat Ulysse, Lancia Phedra y compañía. Eso sí, el Rodius es barato y va bien equipado, anula la ventaja de antes a veces.

De fábrica se entrega con multitud de plásticos cubriendo el piso, y las alfombrilla encima, resbalan como una piscina de barro. Hay que retirar todos los plásticos y luego calzar las alfombras, que no tienen puntos concretos donde anclarse aunque tienen los agujeros para ello. Mi no comprenderrrr.

Sobre el equipo de audio, algunos apuntes. El sonido del DVD sale por FM. La radio Alpine frontal (que dejará de instalarse) soporta Bluetooth Audio pero me sentí incapaz de configurarlo, creo que no se pueden conectar así. Hay un mando a distancia para controlar el DVD, que tiene entradas RCA y USB.

En cuanto a los materiales y calidad, es como el Kyron. No destaca ni para bien ni para mal, por lo que cuesta está bien hecho, aunque lo de los ruidos le hace perder puntos. La versión Limited aporta todos los asientos en cuero, entre otras más cosas. De eso hablaremos luego.

Continuará...

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