
Revisando las fotos pendientes del Salón de Ginebra he recopilado tres galerías de coches con poco en común pero con un punto de encuentro: su toque de exceso. Por supuesto un exceso relativo, porque en valor absoluto es difícil comparar un coupé deportivo con un superdeportivo y una marca tuning. Y, de hecho, en valor absoluto podríamos decir que más de la mitad de lo que vemos en Ginebra no son formas, son alardes.
Empezando por lo fácil, FAB Design. Con sus kits de carrocería consiguen que un Mercedes SLR McLaren, también preparado por ellos, pase desapercibido al lado de un Mercedes SL. Al menos se limitan al blanco y al negro, y con ello les basta para crear un coche excesivo a todas luces.











