BMW Z4 M Coupé, prueba (parte 3)
Viene de la segunda parte. Rodando a ritmo normal por autopista, siempre dentro de los límites legales, el ruido que desde el motor se cuela en el habitáculo no llega a ser molesto. Lo mismo ocurre con el ruido aerodinámico, que brilla por su ausencia al contrario de lo que ocurría con la versión Roadster, donde la capota de tela dejaba colarse algún que otro sonido molesto.
Los consumos se mantienen en torno a los 10,2 l/100 Km, aunque si le pisamos para afrontar los puertos de montaña con rapidez pronto empiezan a subir hasta dejar la media del viaje en algo más de 12 litros cada 100 kilómetros.









