
El Rally de Cerdeña iba a servir para que un nuevo inquilino se presentara oficialmente en sociedad en el WRC. Tras el anuncio de Volkswagen de la semana pasada, el Mini Contryman hacía su debut en los tramos de tierra italianos aunque difícilmente les íbamos a ver pelear por las posiciones de cabeza. Así fue.
La lucha por la victoria, para no variar en lo que llevamos esta temporada, iba a ser cosa del canibal Sébastien Loeb y sus perseguidores que en Cerdeña serían Mikko Hirvonen, Petter Solberg y Sébastien Ogier. Loeb, siete veces campeón del mundo, se mostraba como el más rápido y no dejaba opción a sus rivales, algunos de los cuales caían en un primera etapa llena de abandonos. Ese fue el caso de Jari-Matti Latvala que a pesar de su gran ritmo se vio perjudicado por una salida de pista que impidió que luchara con Loeb por la victoria.
Al final, el francés superaba a Hirvonen con una distancia de 11 segundos mientras que el Citroën DS3 de Petter Solberg completaba el podio por delante de un Ogier que rompió una de las suspensiones traseras de su coche en los últimos tramos del domingo. La victoria de Loeb es la 64ª de sus carrera e iguala a Carlos Sainz como el piloto de rallyes con más podios, con 98.








