
Malas noticias. Los bolsillos de los conductores españoles se van a seguir resintiendo, porque no se esperan bajadas en los precios de gasolina o gasóleo. Las causas son diversas, pero las podemos resumir en tres: cotización euro/dólar, tensión con Irán y aumentos impositivos.
Primero, tenemos que la moneda europea, muy atacada por los mercados, pierde terreno frente al dólar. Eso implica que nos cuesta más comprar el petróleo aunque sea la misma cantidad que antes y el precio en dólares no varíe. Esquivar eso, de momento, no es nada fácil.
Segundo, el Estrecho de Ormuz, al ladito de Irán, se está calentando y no es por el sol. Irán no cae bien ni a Estados Unidos, ni a Israel. Como las acciones diplomáticas no parecen importar a los iraníes, se está empezando a hablar de embargo, ¿y qué significa eso?






Esta señora se llama Michell Bachmann, y es una congresista de 



