
Tratar una victoria de Sébastien Loeb como campanada puede resultar de locos, pero si estamos hablando del rapidísimo Rally de Finlandia, históricamente reservado para los voladores pilotos escandinavos, puede que no lo sea tanto.
Desde que Carlos Sainz conquistara la tierra finlandesa en 1990, convirtiéndose en el primer no escandinavo en derrotar a los pilotos de casa, sólo el francés Didier Auriol lo repitió en el 1992. Y había llovido mucho desde entonces.
Pero llegó Loeb con ganas de comerse los tramos finlandeses del renovado Mil Lagos, y en una espectacular lucha con el finlandés de Ford Mikko Hirvonen, logró vencer por primera vez en su carrera en Finlandia. Los dos pilotos fueron desde el mismo viernes con el cuchillo entre los dientes, rondando tramo tras tramo la distancia entre ambos alrededor de los 15 segundos. Si Loeb se comía las curvas, Hirvonen no era menos, y el espectáculo dado por estos dos pilotos será recordado por mucho tiempo.









