
Hace unos días el presidente Barack Obama realizó una visita a una fábrica de componentes eléctricos, y uno de los trabajadores le preguntó por qué su coche presidencial no es híbrido. Pues es una buena pregunta. Obama respondió lo que le contaron los ingenieros de Cadillac en su día.
Al estar totalmente blindado, es un coche que pesa 2-3 veces más que un coche normal, y que hacía falta un motor muy poderoso para moverlo con alegría en caso de emergencia. Con una solución híbrida no habrían conseguido la aceleración deseada, por eso utiliza un motor de gasolina 6.5 diesel de alta potencia (0-100 km/h en 15 segundos).
Parece un argumento sólido, que con tanto peso un híbrido no iría bien. Pero da la casualidad de que no hablamos de un motor de gasolina de menos de 2 litros y con un motor eléctrico de 60 CV. Pues bien, existen argumentos para demostrar que esa tecnología existe, y el problema de los ingenieros es otro.










