
Lo cierto es que yo siempre fui más de Tente, pero debo confesar que me ha subyugado esta versión del Land Rover Defender hecha en Lego. Sobre todo, porque se trata de la creación de un particular, nada de un kit de la juguetera danesa, y porque da el pego claramente. Échale un ojo y me lo cuentas.
Esta réplica del todoterreno británico es una reproducción a escala 1:8.5, lo que nos da unas dimensiones de 52 centímetros de longitud, 22 de anchura y 23 de altura, pero lo más impactante del resultado de meses de trabajo del que forman parte casi 2.800 piezas y componentes no está (sólo) en el exterior del vehículo, sino (también) en el interior.
El coche se mueve por radiocontrol gracias a siete motores capaces de arrastrar los 3,1 kg que pesa el juguete. ¿Siete? Sí, luego vemos por qué. Este insólito Land Rover cuenta también con una caja de cambios de cinco velocidades y marcha atrás con un embrague casi automático. Casi, ya que hay que enviar una orden para que ejecute el desembragado y embragado. No todo se puede tener… por ahora.




Esa es la comparación que hace Richard Parry-Jones entre los nuevos Ford y los juegos Lego Technic. La propuesta es hacer coches con piezas intercambiables entre modelos, como si fuesen un kit de Lego, pero en grande. De esta forma, Ford sería capaz de crear una gran variedad de modelos usando en todos ellos los mismos componentes.



