
Para aquellos que sea la primera vez que oigan hablar de este modelo, deben saber que quedó muy lejos de ser un superventas. Se trata de un automóvil que quiso encuadrarse dentro de los coupés gran turismo de lujo, junto con Mercedes o BMW. Sin embargo, el prestigio de Lancia en este segmento distaba bastante del de las dos marcas germanas.
Además, sus maneras no fueron las adecuadas: en aquellos tiempos lo que el público quería en un gt era el esquema clásico, consistente en el sacrosanto seis cilindros en línea conectado a las ruedas traseras. Los alemanes lo sabían pero…
No los herederos del piloto heroico Vincenzo Lancia. Con el objetivo de vestir al primer Lancia fabricado después de la adquisición de esta marca pionera por parte de Fiat (a mediados de los setenta), se decidieron por una bella carrocería de Pininfarina. Hasta aquí las cosas pintaron bien; sin embargo, para propulsarlo, escogieron un cuatro cilindros bóxer fabricado totalmente en aluminio de dos litros y medio, acoplado al tren delantero y capaz de generar 140 CV dentro de una curva de par bastante llena.


Persisten los malos tiempos para Bertone, que aunque sigue vivo como diseñador (pudimos verlo en el Salón de Ginebra), acumula problemas financieros que le obligan a tomar decisiones muy difíciles.








