
Es difícil encontrar una preparación del Audi Q7 que no tengamos calificar de exagerada, pero cuando tomamos como base un coche que asusta desde su versión más básica, el restultado final no puede ser un utilitario de amable diseño sino más bien el coche que el mismísimo demonio utilizaría para desplazarse.
Aún así, y dentro de lo que cabe, en JE Design se han contenido bastante para lo que nos tienen acostumbrados, si exceptuamos el “hard tuning” de las ópticas traseras y las pestañas para los faros delanteros.
Las llantas de 22 pulgadas son más estilizadas que las anteriores, y el resto de los cambios permanece prácticamente igual.











