
El presidente de la CEOE, la patronal empresarial española, ha sugerido que se elimine el impuesto de matriculación (IM) como medida para incentivar las ventas de coches nuevos, tras el final ya casi explícito del Plan 2000E y la subida del IVA dos puntos porcentuales.
Más de uno pensará “Qué buena idea”, cuando no lo es tanto. Como sabéis, el IM grava de 0 al 14,75% (Andalucía y Cataluña 16%) el precio de los coches en función de sus emisiones de dióxido de carbono por kilómetro. Para los coches pequeños, eficientes, híbridos… no supondría ningún euro de ventaja.
En cambio, dicha medida beneficiaría a los coches más potentes, más grandes, más gastones y más pesados… y no es precisamente lo que se quiere incentivar en ventas. Cada vez hay más coches que pagan muy poco IM (4,75%) en segmentos medios y potencias medias, y también crecen los que no pagan el impuesto.




No es algo nuevo que se hable de vincular el impuesto de circulación (IC) en relación a las emisiones de CO₂ (como el 






