
En nuestro viaje a Suiza no haizo falta ir al salón de Ginebra para encontrarte superdeportivos, porque Ginebra es una ciudad diferente. Esto que véis nos lo encontramos a un par de calles del hotel donde estábamos alojados.
Se trata del concesionario Modena Cars y como podéis ver, no es un concesionario al uso, ya que ahí dentro había demasiados millones de pesetas en tan sólo cinco coches (los que habían a la vista).
Aquí estaba el segundo Ferrari F430 Scuderia que ví en dos días y cada vez que pasaba por delante de él, me quedaba más embobado. Y eso que sólo he catado el normal, de haber probado este la experiencia hubiese sido irrepetible.








