
Este es un caso tan doloroso como misterioso, casi merecedor de un original premio Rocambole. Hablamos de la aparición de un Ferrari Dino 246 GT en el jardín de una casa de Los Ángeles... allá por febrero de 1978, cuando muchos de vosotros ni habíais nacido. La prensa de la época especuló mucho sobre el caso, y el pobre Dino se pasó un tiempo expuesto por si alguien lo quería para algo.
Comenzamos nuestra historia viendo a unos niños que juegan en el jardín delantero de una preciosa casita. Hace algo de frío en la cálida California, así que los niños entran en calor haciendo lo típico que vemos que hacen los niños en las películas siempre y que ya nos presagia un futuro nada halagüeño. Se lían a cavar la tierra como si tuvieran ganas de encontrarse un cadáver. Y vaya, si dan con él.
Alarmados, los niños llaman a la Policía, llegan dos investigadores llamados Sabas y Carroll que con la ayuda de una excavadora proceden a la exhumación de unos restos. Lo que encuentran bajo la tierra les deja sin palabras, pero en pocos días la prensa se hará eco del suceso y el revuelo será comparable a todo un anuario de Dolorpasión™, sólo que en formato tabloide y con las fotos en blanco y negro.








