
Hoy es domingo, y algunos tienen sensación de domingo en el cuerpo. Y esta sensación se agravará con una pequeña ración de Dolorpasión™, una ración cruel y salvaje que a mi ya me ha revuelto el estómago.
El Ferrari F40 es uno de los superdeportivos más cotizados de la historia, una parte importante de la historia de la marca Ferrari y uno de esos coches que han entrado por méritos propios en el olimpo formado por los GTO, F50 y Enzo. Hasta ahí todo bien, pero algún desalmado japonés no ha tenido mejor idea que convertir un Ferrari F40 que parece original en una limusina.
Entre los años 1987 y 1992 se produjeron en total 1.315 unidades del Ferrari F40, el superdeportivo por excelencia de la marca italiana en esa época animado por un motor V8 biturbo que entregaba 478 caballos de potencia. Era “el coche” con mayúsculas de la época, un coche nacido para batir al Porsche 959. Y duele ver como alguien es capaz de despreciar todos estos datos y hacer con una de esas 1.315 unidades una espantosa limusina.










