
Vaya por delante que estoy en contra de los “días de”, así, por definición y porque yo lo valgo. En consecuencia, estoy en contra del Día sin coches, no sólo porque me parezca absurdo, que me lo parece, sino porque entiendo que de poco sirve dedicarle una jornada de reflexión al tema si al día siguiente se cumple el postulado básico del teorema de Iglesias.
Leo por ahí que Rivas Vacimadrid celebró ayer su primer Domingo sin coches, que es como lo del Día sin coches que se celebra (lo consulto porque no me acuerdo) en septiembre pero con la disculpa de que se da en un día en que el coche se puede usar más bien poco si no te toca trabajar. Basta con tirarse todo el día en el sofá viendo la tele y… misión cumplida.
Perdóname si eres ripense – sí, no sabía cómo os llamabais los de por allí, pero la Wikipedia me ha sacado de dudas… y me ha tenido entretenido durante un rato, todo sea dicho de paso – ya que esto no es un alegato contra tu municipio ni nada de eso. De hecho, es más que eso, porque lo de celebrar días sin coches afecta más allá de los ríos Jarama y Manzanares.












