
Las autopistas alemanas sin limitación de velocidad, las Autobahnen, son conocidas de boquilla por todos los habituales al 130 en adelante de su velocímetro. Están consideradas como paraísos de la velocidad, donde “todo el mundo va a 200 Km/h o más”. Son como el 66% de la red de autopistas alemana.
La velocidad recomendada en ellas es 130 Km/h, y si no hay indicaciones viales circunstanciales que digan otra cosa, se puede ir a priori a la velocidad que nos dé la gana al alza. Sin embargo, están regidas por normas que no cumplirían muchos conductores españoles, que creen que la única diferencia entre ir a 120 y 200 Km/h es el grado de inclinación del pie derecho.
Su siniestralidad es efectivamente menor que la de otras autopistas, ya que cuentan con trazado muy limpio, limitaciones de velocidad circunstanciales (lluvia, accidente, etc), asistencia médica en menos de 15 minutos… y lo que es más importante: un respeto por unas normas de circulación restrictivas en otros apartados.







