
Cuando estamos en un atasco seguramente maldecimos a los que van delante, pero nosotros ya formamos parte del sistema, y podemos contribuir o empeorar la situación. Un atasco es como un acordeón, tiene cierta elasticidad. Nuestro comportamiento de aceleración o frenado se puede propagar kilómetros tras nosotros.
Honda está desarrollando un sistema en colaboración con la Universidad de Tokio que llegará algún día al equipamiento de sus coches. Este sistema analiza el comportamiento del conductor a baja velocidad, y su forma de acelerar o de frenar. Una centralita determina si este comportamiento puede producir un potencial atasco detrás de nosotros.
Para medir su efectividad, han medido la velocidad media del trayecto y el ahorro en combustible de los coches precedentes partiendo de un coche con control de crucero activo (ACC), sin el nuevo sistema. El ACC mantiene la velocidad en la medida de lo posible, pero priorizando la distancia de seguridad.











