
El Mercedes CLS 350 que estamos probando esta semana, podría considerarse como una de las versiones intermedias de las cinco disponibles. La gama Mercedes CLS comienza con la motorización del 250 CDI, que desarrolla 204 caballos. Le sigue el motor más común, el 350 CDI de 265 caballos de potencia.
Justo después comienzan los motores de gasolina, con el del 350 y sus 306 caballos de potencia. Pero por encima de él, hay otras dos motorizaciones de gasolina más potentes, por un lado la del CLS 500 con 408 caballos de potencia, y como modelo más deportivo de la gama, el CLS 63 AMG con sus impresionantes 525 caballos de potencia.
Personalmente, considero que el Mercedes CLS 350 de gasolina es una versión bastante equilibrada, que ofrece una suavidad de funcionamiento realmente envidiable y unos consumos muy contenidos. Lo único que me llevaría a decantarme por el 350 CDI en lugar del modelo de gasolina sería el par motor a bajas revoluciones, ya que en el diesel dispones de 620 Nm a 1.600 RPM, mientras que en el gasolina tienes solo 370 Nm a 6.500 RPM.










