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Oso pardo

A ver, que la cosa tiene su miga. ¿Cuántos alces hay en Noruega? Unos 100.000. ¿Cuántos osos? Unos 150. ¿Y noruegos? 5 millones. Vale, entonces, ¿cuál es la probabilidad de que un noruego se encuentre un alce en la carretera, lo esquive y acabe dándole un golpe a un oso? Digamos que una probabilidad baja o muy baja, ¿verdad? Pues algo así pasó el miércoles.

Sucedió en Rendalen, una población rural que queda a casi cuatro horas de Oslo. Era medianoche, lo que en aquellas latitudes y a estas alturas del año supone que lucía en el firmamento un sol de lo más sevillano, cuando un conductor se encontró un alce en mitad del camino. El conductor redujo la velocidad y se dispuso a bordear el animal… sin darse cuenta de que había un oso en la carretera. Y le dio.

Ahora, los agentes del Seprønå escandinavo andan buscando al pobre plantígrado, que quedó herido pero pudo echar a correr hacia las montañas. Mientras tanto, nosotros podemos debatir entre regalarle unas gafas al conductor, que sólo se hizo daño en el coche y en el orgullo, o bien pintar los osos de naranja para que se les vea mejor, que como son pequeñitos pasan desapercibidos.

Vía | El Mundo Today The Guardian
Foto | Malene Thyssen
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En Circula Seguro | Circulando por Noruega (2008)

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