Idea (radical) para reducir accidentes: facilitar las denuncias a otros conductores

Idea (radical) para reducir accidentes: facilitar las denuncias a otros conductores
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La idea se me pasa por la cabeza desde hace años, cada vez que me encuentro a algún “loco” de la carretera.

Cada vez que hago un adelantamiento acabando en la señal de prohibido adelantar y otro coche me adelanta después, cada vez que veo a alguien sin luces de noche, cada vez que me encuentro a alguien cuya interpretación del ceda es “triángulo rojo y blanco invertido que indica que pasan coches cerca”... los ejemplos son tantos que me los voy a ahorrar, todos sabéis de qué hablo.

La impotencia que se siente en esos casos me lleva a pensar posibles soluciones, y reconvertirlas no en venganza sino en seguridad. Estoy seguro de que si salgo a la calle con una escopeta y empiezo a pasear por un parque, habría 10 o 20 personas que avisasen a la policía, y con motivo. El caso es que la carretera es un terreno aparte, donde la ley no es global sino que aparece de vez en cuando a modo de controles de la Guardia Civil. Yo me pregunto qué pasaría si la DGT nos animase a denunciar, al menos de manera informal, ese tipo de actitudes que vemos en la carretera.

La cuestión es esta: la justicia es muy lenta, y nadie en su sano juicio se va a dedicar a poner una denuncia contra un conductor que ve por la carretera. Pero pongamos el caso de que la DGT decida hacer una campaña poniendo un teléfono de atención y una página web con el objetivo de que notifiquemos la matrícula de las personas que cometen estas infracciones. Cosas más extrañas han hecho hasta ahora.

Bien, la idea es esta: voy por la carretera, veo a un loco que me adelanta en línea continua, anoto su matrícula y a llegar a casa la pongo en la web. Podemos ver varios problemas claros: falsas denuncias, subjetividad, venganzas personales, etc. Pero también hay una cosa clara: si la DGT ve que cuatro personas notifican su matrícula en un tramo horario y en varios puntos de la misma carretera, es que el tipo no iba muy normal. De la misma forma, si al cabo de dos meses un coche está en el “top 100” de este sistema, no va a ser por casualidad o porque haya pasado a 60 km/h en un tramo urbano una vez por despiste.

¿Y qué hacer con estos conductores? Pues para empezar, enviarles una cartita explicándoles el número de denuncias que tienen. Penalizarlos directamente puede ser complicado, supongo que legalmente no es posible. Pero sí puede ser posible, e interesante, aumentar los controles por la zona donde se mueva ese infractor, o seguirlo directamente un par de días con un coche camuflado.

A estas alturas estaréis pensando que veo demasiadas películas, y que la DGT no puede ir uno por uno a por los infractores. Pero pensad en la repercusión mediática: la gente se sentiría más vigilada. A mí no me gusta sentirme vigilado ni que me traten de criminal, pero si me tengo que quitar los zapatos en el aeropuerto (¿cuántas muertes por atentado en avión ha habido en España en los últimos 20 años?), veo mucho más lógico que haya cierta presión en la carretera (¿cuántas muertes en carretera ha habido en España en los últimos 20 años?).

Esos que adelantan cuesta abajo, en línea contínua y con lluvia, quizás se lo pensarían dos veces antes de hacerlo: “¿Y si el de atrás avisa a la Guardia Civil?”

El carné por puntos sirve para bajar un porcentaje de la siniestralidad. Pero si se quiere acabar con la sangría de las carreteras, exceptuando los accidentes casuales y no evitables (todo es relativo), algo habría que hacer. No digo que esta idea sea la mejor, pero al menos que sirva para plantearnos la necesidad de soluciones “radicales”.

Foto | Flickr

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