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fauna en ruta: 2013

2013 será un año movidito, y no sólo por la nueva plataforma que usamos en Motorpasión, que también, sino porque en materia de Tráfico nos esperan reformas sustanciales, o eso tenemos que creer. Así que hoy, más que una carta al Año Nuevo como la que perpetré en 2012, voy a echarle un ojo a lo que nos puede deparar 2013 sin que se lo pidamos.

Aunque ya oímos hablar en varias ocasiones a lo largo de 2012 sobre los principales cambios normativos que llegarían próximamente, las palabras de Jorge Fernández Díaz el otro día en la presentación de los datos provisionales de siniestralidad en interurbanas y a 24 horas nos trajeron a primer plano este tema: “En primavera, cuando tengamos el nuevo Código de Circulación…”

Lo primero que me sorprendió fue que el ministro del Interior hablara de “Código de Circulación”. Como el de 1934, vaya. No sé si sería un lupus lapsus o es que lo van a cambiar tanto que no le van a dejar intacto ni el nombre Reglamento General de la Circulación. Que por cierto como Código se completa con el Reglamento General de Vehículos, el Reglamento General de Conductores y el Reglamento de Procedimiento Sancionador.

BOE, reforma legal de Tráfico y Seguridad Vial

Y el de Conductores está como nuevo, porque es de 2009, así que supongo que estamos hablando de un nuevo Reglamento General de la Circulación. El nuevo Reglamento de Conductores —que hay que reconocer que leído pierde mucho pero cuando consigues reconstruirlo está bastante bien traído y además es muy fiel a la Directiva 2006/126/CE, que en definitiva es de donde viene todo— supuso una reforma de las de tirarlo todo al suelo y empezar de nuevo.

Pero yo había venido aquí a hablar de mi su libro, el próximo Reglamento General de la Circulación. ¿Qué podemos esperar de él? Pues quizá tengamos un documento completamente nuevo, a imagen y semejanza de lo sucedido con el Reglamento de Conductores. Y si es así, vamos a flipar en colorines más de uno. No por la novedad ni porque haya que reaprenderse los númeritos que acompañan al artículo que regula cada situación, sino porque quizá haya pasajes que se vayan para no volver.

Y créeme, hay asuntos que te pueden tocar muy, pero que muy de cerca cuando conduces por ahí con tu coche. Lo que sigue no es más que una especulación personal basada en todo lo que se ha ido explicando durante los meses previos. Como es lógico, habrá que esperar hasta tener el BOE en la mano para confirmar cada punto, pero como previsión los tiros podrían ir más o menos por aquí.

fauna en ruta: ciclistas

La ciudad y los ciclistas

Lo que de momento se sabe —desde abril— es que va a haber una reglamentación exhaustiva de la circulación con bicicleta en zona urbana (si quitan el anacronismo ese de “poblado” me rodará una lágrima de emoción por la mejilla). Hasta ahora, sólo se ha ido parcheando el Reglamento con ñapas sobre la circulación de ciclos en vías interurbanas, y en lo urbano se dejaba todo bastante suelto.

Es de entender que habrá una serie de normas generales sobre el uso de la bici en la ciudad, y luego manga ancha para que sean los municipios a través de sus ordenanzas los que acaben de regular su tráfico sin motor. Y al tanto, porque la bici es una prioridad en la movilidad de las ciudades. Medidas como permitir a los ciclistas la circulación en sentido contrario en calles de poca carga de tráfico podría ser una de las nuevas normas. Tocará prestar atención a ambos sentidos siempre.

De hecho, esa es una norma que se emplea ya en Francia y Alemania, y por la que España hace años que se inclina. Por cierto, si tienes curiosidad por conocer otras normativas de nuestro entorno, a finales de noviembre recopilé en Circula Seguro un compendio de normas europeas para ciclistas. No creo que lleguemos al extremo de permanecer circulando detrás del ciclista por obligación, pero…

fauna en ruta: límites de velocidad

Límites de velocidad: mi porra personal

La velocidad que tantos globos sonda ha suscitado entrará de lleno (una vez más) en la actualidad informativa, ya que el nuevo Reglamento servirá para establecer nuevos límites de velocidad. Esto dará para varios episodios a medida que vayan saliendo las noticias definitivas, así que por ahora esbozo lo que podemos esperar. Insisto: hay puntos sin confirmar y otros meramente especulativos.

  • Límite de velocidad en ciudad: 50 km/h sólo en arterias principales.
  • Límite de velocidad en ciudad: 30 km/h en la mayoría de vías con presencia de peatones.
  • Límite de velocidad en carretera convencional: 90 km/h y más tramos de limitación específica.
  • Límite de velocidad en autovía: 120 km/h y limitación variable.
  • Límite de velocidad en autopista: 130 km/h y limitación variable.

Lo del 30 y el 50 ya lo comenté el otro día, así que paso de largo. La carretera convencional está en el punto de mira del legislador porque es la que concentra la siniestralidad. Y como es sabido, la medida más sencilla para atacar ese frente es la reducción de la velocidad. Y si además plantas un radar… pues eso que se lleva Hacienda, que somos todos (unos más que otros, eso sí).

Los 90 km/h ya estaban más que anunciados. El otro día, Fernández Díaz dijo que había que establecer una mayor diferencia entre la velocidad de las carreteras convencionales y la de las vías de alta capacidad. No lo entendí ni le vi la argumentación, pero es igual, porque tampoco entendí que el ministro hablase de 110 km/h como límite actual para las convencionales. ¿Será que Fernández Díaz no se sabe la tabla de velocidades que tenemos ahora? Nah, otro lupus, digo lapsus.

Controles de velocidad

Vamos con lo de las autovías y autopistas. Los más ancianos del lugar recordarán que en España las autovías durante mucho tiempo estuvieron más limitadas de velocidad que las autopistas: a 100 y 120, respectivamente. Creo que aumentarán el límite en autopistas a 130 km/h (no creo que lleguen a los 140 que piden muchos) pero que el de autovías lo mantendrán como está por las diferencias entre uno y otro tipo de vías. Y no, no entro en si las autopistas son o no de peaje.

Yendo un poco más allá, me juego lo jugable a que en carreteras convencionales eliminarán la posibilidad de aumentar en 20 km/h la velocidad durante el adelantamiento, algo que ahora es posible para conductores de turismos y motos siempre que el vehículo al que adelantan no circule ya a la máxima genérica de la vía. ¿Por qué? Por un lado porque más de uno se flipa con esa parte de la ley, y por el otro para eliminar los recursos a multas basados en “es que yo estaba adelantando”.

No sé, es algo que me ronda la imaginación, quizá me equivoco.

Oye, que en algún que otro punto de mi tierra ya le han dado una extraña vuelta de tuerca a este asunto. Hay tramos de carretera convencional en los que se circula a 100 km/h más 20 km/h para adelantar, y hay tramos de autovía en mucho mejor estado, que se encuentran limitados a 100 km/h no se sabe por qué, donde uno no puede añadir 20 km/h para adelantar porque eso está prohibido.

¿A que mola?

fauna en ruta: Drogas y alcohol

Drogas y alcohol, al mismo nivel

De las palabras pronunciadas por Jorge Fernández Díaz y de las pronunciadas por la directora general de Tráfico, María Seguí, hay que deducir que los nuevos tests de drogas están lo suficientemente probados como para que en el nuevo Reglamento se dedique a las sustancias que hasta ahora quedaban diluidas en la expresión “estupefacientes, psicotrópicos, estimulantes u otras sustancias análogas” que se despachaba en un par de artículos de puro compromiso.

¿Qué podemos esperar? Quizá no se pueda llegar a establecer una tabla ni unos límites cuantitativos, pero es de esperar que los cualitativos queden algo menos difusos que ahora. Actualmente, lo que se sanciona es conducir bajo los efectos de… Claro, el problema es que hay drogas que persisten en el organismo horas y días después de haber tomado una dosis. Y también las hay que vuelven a la carga horas después de que se hayan mitigado sus primeros efectos.

También habrá que ver cómo se conjuga eso de los efectos de los estupefacientes sobre la conducción con los daños que causan las drogas a largo plazo, a partir de sus efectos acumulativos sobre el organismo. En fin, demasiada tela que tendremos que esperar para cortar cuando se haga público el texto definitivo.

fauna en ruta: DGT y la redacción del nuevo Reglamento

Peticiones para el Reglamento de Circulación

Por pedir, que no quede. Y como estamos en plena resaca del día de los Reyes Magos, yo voy a aprovechar para lanzar unas cuantas solicitudes, por si las lee alguien que tenga mano en esto de la redacción de reglamentos relativos a la circulación de vehículos. Si puede ser de la Comisión, mejor, y si no, pues en la DGT.

En primer lugar, que se reglamente menos pero mejor. Que haya menos de 173 artículos (más los anexos) si puede ser, pero que estén bien redactados, sin posibles lagunas de tipo gramatical y sin demasiados lugares a interpretaciones contradictorias y contrapuestas. Que sea más un libro de instrucciones que un pliego legal. Coñe, un reglamento, un libro de procedimientos; ¡si su propio nombre lo indica!

En segundo lugar, que se abandone definitivamente el carácter teórico de las cosas y se vaya a lo práctico. Ya fue esta la línea al pasar del vetusto Código de Circulación —que era para echarle de comer aparte— al todavía vigente Reglamento General de la Circulación. Pues eso mismo, pero corregido y aumentado.

Y en tercer lugar… quienes redacten el nuevo Reglamento se reirán como hienas cuando lean esto, pero yo lo diré igualmente. Que reglamenten de cara al ciudadano, no de cara a la galería ni de cara a Bruselas ni de cara a ellos mismos. Sí, aquí me he pasado de iluso, soy plenamente consciente, y más teniendo en cuenta que “en primavera” tendremos “el nuevo Código de Circulación” sin que a la ciudadanía nos hayan consultado ni una coma. Como si estas cosas nos afectaran…

Si acaso, nos han ido soltando globos sonda a ver cómo nos lo tomábamos. Y gracias.

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