
Vale, así que ya tienes coche. ¿Al final te compraste un coche nuevo o fuiste a por un coche de segunda mano? Lo pregunto porque hoy vamos a hablar del seguro del coche, y quizá en función de cómo sea ese que tú llamas #miprimercoche te interese optar por un tipo de seguro u otro. Porque pronto verás que, en cuestión de seguros, todo depende.
Por el título ya habrás visto que no es que me haga demasiada ilusión pagar un dineral cada año por tener el coche asegurado, pero si hay que hacerlo hay que hacerlo. Además, siempre he creído que si todos fuéramos un pelín más conscientes de lo que supone llevar un coche los seguros no tendrían por qué ser tan caros. Y además (2), el día que te toca usarlo descubres que no era tan caro como lo que habría supuesto pagar de tu bolsillo el marronaco que es un golpe con el coche.
En fin, que sin demasiadas alegrías pero con la perspectiva responsable de hacer frente a una obligación que desgraciadamente es necesaria cuando circulamos con el coche, vamos a ver qué puedes hacer para elegir un seguro. Evidentemente, será un seguro que te sirva sin tener que pedir un crédito para pagarlo. Al fin y al cabo, aquí cada uno tiene que mirar por su bolsillo. El señor de la aseguradora, por el suyo; y tú, por el tuyo.
Antes de seguir, una nota. Como sabes, está prohibido circular sin seguro. Pero ya no se trata de eso. Cualquiera que conduce puede acabar el día dándole un golpe a otro coche o algo peor. Estas cosas pasan, y si llevamos el coche sin asegurar no sólo se genera un grave problema para el que va sin seguro sino que es una put… jugada muy sucia para el que ha recibido el golpe. Nadie se merece eso.

Siempre que hablo de seguros con conductores jóvenes, surge una cuestión muy dolorosa:
¿Y si tengo el seguro del coche a nombre de mi padre / madre / hermano / primo / cuñao? Es que como soy novato me cobran un pastón los muy…
Pues… depende. Si no estás correctamente declarado en la póliza como conductor del vehículo, la aseguradora puede dejarte con el culo al aire. Es decir, que si tienes un golpe y no estás apuntado como conductor en la póliza, el seguro puede pasar de ti y entonces te tocaría a ti pagar los daños de tu bolsillo. Y, créeme, los daños de un siniestro pueden ser muy costosos.
Lo suyo es declarar correctamente al conductor, aunque duela al pagar el seguro. Al fin y al cabo, la aseguradora se compromete a pagar tus posibles siniestros, así que quieren saber de tu existencia. Si no estás en el seguro, la compañía puede lavarse las manos, así de claro.
Ojo, hay algunas aseguradoras que no evalúan tanto la antigüedad del permiso como tu edad. Eso es interesante para los que se sacan el permiso de conducir con unos añitos ya, normalmente a partir de los 26 años, y entonces no importa que vayan con la “L” verde. Es cuestión de preguntarlo.
Dicho esto, vamos a ver qué tipos de seguro te puedes encontrar.

Si llegaste a estudiarlo en la teórica, recordarás que en el librito aparecía el Seguro Obligatorio del Automóvil (SOA), ese que protegía a todo cristo menos al conductor, a su coche y sus cosas, y a las cosas de sus familiares (o los familiares del tomador del seguro o del dueño del coche) hasta el tercer grado de consanguineidad o afinidad, por aquello de evitar picarescas. Por supuesto, ni robos ni gaitas.
Realmente, se trata de un seguro de Responsabilidad Civil Obligatoria, con unos máximos en las coberturas fijados por ley. Tras el cambio normativo de 2007, han mejorado las coberturas. Antes cubría 99.871 euros en daños materiales por siniestro y 349.550 euros en daños personales a terceros. Teniendo en cuenta que esas cuantías eran por siniestro y teniendo en cuenta los cirios que se montan a consecuencia de un siniestro vial, era relativamente sencillo que el SOA no cubriera de forma suficiente y la diferencia la tuviera que pagar de su bolsillo el responsable del siniestro.
Ahora los límites que marca la ley están en 70 millones de euros para las personas y 15 millones para las cosas, siempre por siniestro. Si sobra indemnización de la parte de daños personales, puede usarse para cubrir los daños materiales. Eso sí, el SOA sigue sin cubrir avatares del destino como un coche robado… o los daños que alguien pueda causar tras robarte el coche.
El SOA es el mínimo de los seguros exigibles y el único obligatorio (y por eso era el que te salía en los tests). Antes era muy fácil decantarse por un terceros antes que por un SOA. Ahora, con las nuevas coberturas, quizá la cosa no está tan clara. Vamos a seguir viendo opciones, a ver si eso te ayuda.

Cuando hablamos de Responsabilidad Civil Voluntaria, estamos completando la parte destinada a cubrir los daños para no tener que hacer frente a ellos en cuanto se dispara la factura más allá de lo que cubre el SOA. Sin embargo, lo más frecuente es contratar un terceros ampliado en coberturas:
Las posibilidades son ilimitadas y dependen de cada aseguradora. Ellos, por ofrecer… Claro, aquí el asunto está en determinar qué coberturas entran sin tener que pagar (o sin pagar demasiado) por ellas y cuáles encarecen la prima, que es lo que pagas cada año por tener el coche asegurado. Por ejemplo, si tú estás seguro de que no perderás puntos a tutiplén y en la aseguradora te van a cobrar algo por esa cobertura, pues no sé yo si te sale muy a cuenta. Es un decir.

Para acabar, el seguro a todo riesgo es el tope de gama de los seguros de coche. Supone añadir a la lista que veíamos antes un elemento esencial: daños propios. Es decir, que si presentas un parte en el que tú solito has rayado el coche, te lo repararán con cargo a tu seguro. Y lo mismo, si hay un siniestro en el que has resultado responsable excepto si llevas encima sustancias que no deberías llevar mientras conduces.
Si tienes un seguro a todo riesgo sin más, tú no pagas más que la prima que te toque y en caso de siniestro con daños propios te olvidas del tema. Si lo tienes a todo riesgo con franquicia, lo primero que haces cuando tienes daños propios es pagar esa franquicia, y el resto de la factura ya lo paga el seguro. Esa franquicia puede ir de los 120 – 140 euros para arriba, y es una especie de garantía por tu parte para que no vayas haciendo cosas raras con el coche por ahí. Claro, este seguro sólo es recomendable para quien esté muy convencido de que no causará ni un golpe.
Como es lógico, el todo riesgo es la opción más cara, más cuando es un todo riesgo sin franquicia que cuando es un todo riesgo con franquicia. Se calcula que no sale a cuenta cuando el coche tiene ya cuatro años. ¿Por qué? Pues porque en caso de siniestro grave la aseguradora toma en cuenta el valor venal del vehículo (el precio que tiene en cuenta la antigüedad del coche, su valor teórico en el mercado, según unas tablas estándar), y a partir de los cuatro años la balanza se decanta en contra de lo que cuesta tener un seguro a todo riesgo.

Como habrás deducido ya, en cuestión de seguros cada casa es un mundo, de manera que toca patear aseguradoras para hacerse con la mejor opción. Para este trabajo de prospección, tienes tres métodos posibles:
Por lo general, se cumplirá una máxima básica, que es esta:
A partir de ahí, surgen cuestiones básicas como si el pago del seguro es mejor realizarlo de forma anual, semestral, trimestral, mensual, semanal, diaria, horaria… Depende. Si el seguro no te va a cobrar nada por fraccionarte los pagos, adelante. Eso sí, ten en cuenta que la vigencia del seguro es anual y se paga por adelantado, aunque la compañía te fraccione lo que sea.
Eso quiere decir que si cancelas un seguro antes de tiempo, la aseguradora no tiene por qué devolverte el dinero del resto del año. También es cierto que aunque no tengas ese derecho, normalmente las aseguradoras te reciclan el importe para otro vehículo (eso es lo típico cuando te cambias de coche) o incluso… Oye, a mí me han llegado a reintegrar todo un año de seguro, y eso que fue por un despiste mío, que no lo di de baja a tiempo. Hablando, la gente se entiende.

Cuando se puso en marcha el FIVA (el acceso telemático por los agentes de la Guardia Civil a los datos del seguro) hubo muchos que interpretaron que eso ya hacía innecesario llevar encima el recibo del seguro, que es el que acredita que estamos al corriente de los pagos y que por tanto el seguro es vigente. Sin embargo, si le echamos un ojo al RD 1507/2008, por el que se aprueba el Reglamento del seguro obligatorio de responsabilidad civil en la circulación de vehículos a motor, leemos esto:
Artículo 14. Acreditación del seguro obligatorio.
Pasa que al entrar el FIVA la ley 18/2009 derogó el tercer punto de los anteriores, pero no el resto. Es decir, atendiendo al primer punto tenemos que llevar encima la documentación del seguro, y tal y como explica el punto segundo por su parte los agentes constatarán la información consultando el FIVA. Y si eso no funciona, lo que vale es el recibo que llevamos. Eso es lo que dice la ley, ni más ni menos, y es lo que va a misa si nos para la Guardia Civil, la Ertzaintza, los Mossos d’Esquadra, la Policía Local o quien corresponda en cada caso.
El próximo viernes continuaremos este Especial #miprimercoche con más claves para abrirte camino en el mundo de la conducción; en este caso, abordaremos un tema algo feo: las multas de tráfico.
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