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Preferiría no tener que escribir aquí debajo ninguna línea, porque este es uno de esos vídeos que no necesitan ninguna explicación adicional. Mejor sin palabras, que así tiene más fuerza. Pero como mis jefes no verían bien que colase una entrada sin una sola letra mía, hablaré un poquito, casi nada, sobre alcohol y conducción, que hoy es festivo y hay que celebrarlo.

La base del yocontrolismo está en el problema de combinar en un vaso de tubo dos factores: de un lado, unas condiciones que no son las más indicadas para ponerse al volante; y del otro, la distorsionada percepción que tenemos cada uno de nosotros cuando bebemos. Igual que no hay chica fea (o chico feo, lo que toque) cuando vamos con el puntito, sentimos que tampoco hay para tanto. Percepciones.

Por supuesto, el alcohol no nos afecta a todos por igual. Pero afecta, casi desde el primer trago. El día que realmente no haga falta pinchar un vídeo tan bueno como este, habremos ganado mucho entre todos. Mientras tanto, si bebes no conduzcas. Por lo que pueda pasar. Ojo, que no tiene que pasar nada, pero… Nada, por lo que pueda pasar.

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