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Mazda3 1.6 CRTD 115 cv

La versión actual del Mazda3 aterrizó en el mercado hace un año. Se trata de un restyling de la versión 2009 con pocos cambios: nuevo diseño del paragolpes delantero en todas las versiones, y el trasero cambia únicamente en la versión de 5 puertas, permaneciendo igual en la versión MPS y en la de 4 puertas.

El Mazda3 2011 se ofrece con dos tipos de carrocería, un Hatchback de 5 puertas con aire deportivo y un sedán de 4 puertas. El fabricante ha mantenido el modelo de altas prestaciones Mazda3 MPS. Junto a las nuevas llantas de 16 y 17 pulgadas, en el modelo de 5 puertas tenemos como novedad el desplazamiento de los grupos ópticos traseros a la zona más externa de los paneles laterales.

También se ha incorporado un nuevo color de carrocería: Autumn Bronze Mica, el que tiene la unidad de pruebas. En el interior los cambios los encontramos en la combinación del color negro de la consola, relojes con biseles cromados, mezcla de números en blanco sobre fondo gris en los instrumentos, y una nueva pantalla multifunción con gráficos en blanco.

Mazda3 1.6 CRTD 115 cv, vista posterior

Exterior del Mazda3

La unidad cedida por Mazada España para esta prueba es una edición especial limitada, denominada Mirai. Con carácter general y dentro de la prueba, los datos ofrecidos corresponden al catálogo oficial, donde las niveles de equipamiento estándar para el modelo Mazda3 1.6 CRTD 115 cv son dos: Pulse, el más básico y Style. En el momento de redactar estas líneas, además de la edición especial probada, también se comercializa un nivel de equipamiento denominado Style+ y otra versión especial limitada con nombre Iruka, que no figuran en dicho catálogo.

El primer detalle que salta a la vista es el diseño del paragolpes delantero, más aerodinámico y deportivo, que juega con las formas en su zona inferior buscando la mejora aerodinámica, a la par que le dotan de un aspecto agresivo. Es del mismo color que la carrocería en todas las versiones de equipamiento.

Este elemento alberga dos grupos de rejillas con dibujo hexagonal: las ciegas donde van ubicados los faros antiniebla, y la gran toma central que permite el paso de aire al vano del motor. Las ópticas delanteras con forma de ojos rasgados, albergan unos faros halógenos, las luces de posición y los intermitentes.

Mazda3 1.6 CRTD 115 cv, vista lateral

Donde más se aprecia el aire deportivo del Mazda3 es en la vista lateral, y particularmente en el modelo de 5 puertas, que cuenta con un alerón del mismo color que la carrocería, menos radical que el incorporado en la versión MPS.

Las llantas de aleación y su diseño aportan un toque de deportividad extra. Los tiradores de las puertas también son del mismo color que la carrocería. El equipamiento más básico, Pulse, monta llantas de acero con tapacubos de plástico, y los tiradores de las puertas son negros.

La parte posterior del Mazda3 2011, en la versión de 5 puertas, cambia de aspecto gracias al nuevo diseño del paragolpes trasero, que resulta muy estético, a la par que funcional desde el punto de vista del acceso a la carga.

Mazda3 1.6 CRTD 115 cv, acceso a la carga

El comentado desplazamiento hacia el exterior de los grupos ópticos traseros, los pone en peligro a la más mínima rozadura. En los dos niveles de equipamiento estándar, Pulse y Style, están disponibles como opción. El acabado del tubo de escape, de un solo elemento, es muy discreto.

Un interior bien pensado, con más luces que sombras

En el Mazda3 la habitabilidad está repartida de manera desigual entre las plazas delanteras, que son cómodas y espaciosas, y las traseras, no aptas para tipos grandes. El acceso a los asientos delanteros es cómodo, y a las plazas traseras algo más justo debido al inferior tamaño de las puertas.

Los asientos delanteros son confortables, más duros que blandos, algo que se agradece en viajes largos. Reciben bien a personas corpulentas, como es mi caso, y sujetan con firmeza el cuerpo, recogiendo la zona lumbar y la espalda con comodidad.

Mazda3 1.6 CRTD 115 cv, plazas traseras

Las plazas traseras ya son otro cantar, que sin resultar incómodas, gozan de las desventajas propias de los asientos abatibles, en especial la plaza central que, salvo para trayectos cortos, resulta especialmente dura, estrecha y carente de confort. Si los pasajeros delanteros son de buena estatura (por encima de 1,75 m), el desplazamiento requerido de los asientos delanteros deja poco espacio a los pasajeros en esa zona.

La primera sensación que tienes al sentarte en el puesto de conducción es de racionalidad en la distribución de los elementos y de una buena visibilidad. Respecto de los primeros, casi todos los mandos están bien distribuidos, pudiendo accionarlos sin problemas.

Mazda3 1.6 CRTD 115 cv color Autumn Bronze Mica

En cuanto a la visibilidad, hacia adelante es perfecta gracias a las dimensiones del cristal delantero y hacia atrás está bien resuelta por las dimensiones generosas de los tres retrovisores. El ángulo muerto del retrovisor delantero izquierdo es mínimo.

Hay dos aspectos que no me han agradado respecto de la distribución de algunos mandos: la ubicación de la ranura de la llave de contacto, demasiado escondida para mi gusto, y la disposición de los controles de velocidad de crucero.

Mazda3 1.6 CRTD 115 cv, volante

Estos están situados en la zona inferior del radio central del volante, y no son cómodos de accionar ni con unas manazas como las mías. Hay que apartar la vista de la carretera para su manejo y eso puede resultar peligroso. En el equipamiento Pulse, este control está disponible como opción.

Otro punto negativo es la dureza y tacto del volante. A pesar de haber hecho más de 1.000 km al coche y haber probado distintas regulaciones del puesto de conducción, no he sido capaz de acostumbrarme. En tandas largas la sensación de incomodidad ha sido relevante. Claro que no todas las anatomías son iguales y no sería un factor determinante a la hora de elegir el Mazda3.

Mazda3 1.6 CRTD 115 cv, interior

La distribución de los pedales y su distancia son adecuados y la palanca de cambios está a la altura perfecta, para mi gusto, siendo cómoda de manejar y de tacto agradable. La palanca del freno de mano, ligeramente desplazada a la derecha, se acciona también con facilidad.

Los instrumentos principales, velocímetro y tacómetro, son de lectura analógica, generosos en sus proporciones y visibles con cualquier intensidad de iluminación. Entre ambos hay un avisador que indica la relación de cambio ideal para un determinado régimen de giro. Si se toma en cuenta esta información, se consiguen consumos bajos.

Mazda3 1.6 CRTD 115 cv, pantalla multifunción

El resto de los mandos, tanto los satélites del volante, como los de la consola central, están dispuestos adecuadamente. Los materiales empleados guardan una buena relación de calidad teniendo presente el precio del coche, que está bien terminado con carácter general.

El interior del Mazda 3 aprovecha bien los huecos. Dispone de bandejas portaobjetos en todas las puertas, una práctica y bien diseñada funda para gafas en el techo (junto a las luces interiores), y un pequeño compartimento con tapa en la consola central con toma de corriente.

Mazda3 1.6 CRTD 115 cv, detalle interior

Tras la palanca de cambio hay dos huecos más con tapa. Uno con suficiente profundidad y forma para albergar dos botellas pequeñas con seguridad y otra más grande a la altura de los respaldos delanteros, que también dispone de toma de corriente. La guantera tiene un tamaño razonable.

En el modelo Hatchback, hay que tener cuidado con el portón trasero si estamos cerca de una pared. La capacidad del maletero es de 340 litros en la versión de 5 puertas, pequeño pero bien aprovechado al tener aristas rectas y carecer de huecos muertos. El sedán dispone de una capacidad de 430 litros y en el MPS disponemos sólo de 300 litros.

Mazda3 1.6 CRTD 115 cv, gato

El gato está camuflado tras una tapa situada en el lado izquierdo. La bandeja que cubre el maletero tapa este completamente. Es rígida y se quita y pone bien en cuanto descubres cómo. Los asientos traseros pueden abatirse en proporción 60-40 si necesitamos trasportar objetos largos (carrocería de 5 puertas).

Ha llegado el momento de poner el motor en marcha. La sonoridad en parado es razonable, alta para mi gusto acostumbrado a los motores de gasolina. El ventilador interior es también algo ruidoso sin estar en movimiento, pero estos dos aspectos se suavizan en el momento que circulamos por carretera, que será lo siguiente que veamos en la segunda parte de la prueba.

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