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Lexus IS F

Es duro decir adiós cuando un amigo se va, sobre todo si el amigo tiene 423 CV y lo dejan de fabricar. El Lexus IS F nos abandona, y habrá que esperar tiempo a que salga con la nueva carrocería mostrada en el Salón de París. Maldita sea, ya lo estoy echando de menos.

He tenido 84.000 motivos en forma de euros de no quedármelo, bueno, en realidad es menos porque este es el único IS F modelo 2012 que hay en España y busca dueño. De hecho, es el único que se matriculó el año pasado y que vino con el diferencial autoblocante trasero. ¿Os animáis a conocerlo conmigo?

Ya había podido probar brevemente este coche en el aeropuerto de Ciudad Real en un ejercicio de eslalon y ya me parecía un asunto muy serio. Durante la prueba en carreteras públicas y el Circuito del Jarama también me quedó claro que sus 423 CV son más que suficientes para el 99% de los conductores, incluído un servidor.

Lexus IS F

No solo parece agresivo, lo es

Frente a un IS 250 F Sport, descafeinado en lo mecánico, aquí no se andan con chiquitas. El aspecto exterior del coche es fiel a lo que anuncia, una mala bestia, pero con traje. Llantas BBS ultraligeras, conductos para evacuar calor, capó abombado, cuatro salidas de escape, frenos Brembo, ¡aquí hay tomate!

Bajo ese capó abombado se encuentra el corazón de la bestia, un V8 de 4.969 centímetros cúbicos, con 16 inyectores de gasolina (directos e indirectos) y 32 válvulas. No necesita turbo, es puro músculo japonés, y por debajo de 3.700 RPM nos va a parecer un coche muy dócil y tranquilo, casi parece un V6.

A la mayoría de la gente le bastará con un IS 250 F Sport o un IS 200d F Sport, pero se engañarían a sí mismos si pensasen que tienen algo solamente parecido al IS F. Un profano fácilmente confundiría esos dos conceptos: una cosa es el makeo de marca, y otra una versión deportiva de verdad.

Lexus IS F

Esas cuatro salidas de escape lo distinguen de inmediato, y he de reconocer que no me gustan, es una de esas estridencias japonesas que no comprendo. Tampoco me hace gracia esa cintura tan alta que tienen los IS de la generación saliente, luego ni el maletero es para tanto.

Los espejos retrovisores, fuentes de ruido a alta velocidad, tampoco me convencen. Pero luego es subirse dentro, pulsar el botón “Start” y empezar un ejercicio forzado de amnesia. Las agujas suben y bajan, el motor arranca y empieza el concierto. Es un V8 pero parece algo más manso, nada que ver con un americano.

Al sacarlo del aparcamiento de prensa tardé un buen rato en encontrar el freno de mano, porque estaba en el mismo lugar que mi Prius, al alcance de mi pie izquierdo. Ya les vale, 84.000 euros de coche y ni un miserable freno de estacionamiento automatizado. Algún fallo tenía que tener.

Lexus IS F

Tan pronto se le da al contacto, el volante y el asiento se ponen en la postura configurada, y al quitarlo, se separan para facilitar la salida del coche. Esos detalles de coches de segmentos superiores se agradecen. Va en la línea de ser un deportivo pero no un incordio postural.

Botones, botones por todas partes, parece que la ubicación de algunos mandos se improvisó por completo. Algunos ni están visibles a simple vista. Otros son iguales que los de mi Prius, aunque si fuese un Audi diría lo mismo de las palancas de un SEAT. Economía de escala pura y dura.

Antes el IS F tenía una instrumentación con el velocímetro tan grande como el tacómetro (ver detalle). En este modelo no es así, el tacómetro preside, el velocímetro es digital. También tiene un velocímetro analógico pero es como un Porsche, lo ponen de adorno. Si no fuese por el velocímetro digital creo que me habría quedado sin carné de conducir.

Lexus IS F

Me siento muy cómodo en el IS F, aunque en cierto sentido da sensación de agobio, por la forma de la puerta y sus salientes. El cambio automático me parece una reminiscencia de tiempos pasados. Manías japonesas de mezclar lo nuevo con lo viejo. El salpicadero ya acusa la edad del modelo, estaba ya anticuado.

Toque donde toque, está blandito, acolchado, los materiales me dan una sensación patente de calidad, se nota que es un coche caro. A pesar de todo, el reloj digital sigue siendo el mismo que el de los Toyota de los años 90. ¿Será por la filosofía de humildad de los japoneses?

Lexus es una marca de contrastes. Por ejemplo, si abrimos el portón del maletero estando empapado, no entra ni una sola gota al hueco de carga si no hay viento. Ni una gota. Detallazo de calidad. Pero si cerramos el portón con un poco de fuerza, golpea con poco glamour y uno se queda con cara de circunstancia.

Lexus IS F

Apto para casi todos los públicos

El IS F es un coche utilizable a diario. Podemos conducir envueltos en un traje de Armani, oyendo música clásica, sin estridencias ni llamando la atención. El IS F nos llevará de un lugar a otra con la elegancia de una berlina V6, pero con un consumo más elevado. Más vale no pensar en el consumo, por salud mental.

En ese sentido no es muy diferente al IS V6 de 204 CV. La diferencia viene cuando la aguja del tacómetro sobrepasa las 3.700 RPM, cuando el coche se transforma por completo. El motor despierta y se pone de muy mala leche. Por el escape ya no sale un concierto de cuerda, sale un macroconcierto.

Si el conductor sufre una transformación similar, más vale que le cierren una carretera para él solo, porque la va a necesitar, aunque eso lo dejamos para la segunda parte. Si no despertamos a la bestia, el IS F es un coche para el día a día, salvando el problemilla de su sed. Le habría venido bien una desconexión selectiva de cilindros.

Lexus IS F

Equipamiento muy completo, y todo de serie

Al ser un modelo saliente, condensaré la prueba en tres partes, dando menos peso a esta sección. Todo lo que estáis viendo es de serie: clima bizona, navegador con pantalla táctil, asientos de cuero, pedales deportivos, Bluetooth, 14 altavoces Mark Levinson, techo solar… Todo esto en un BMW M3 o Audi RS4 implica hablar de dolorosos extras.

Está equipado con el PCS, el radar delantero que vigila la distancia de seguridad en modo de control de crucero y avisa de colisiones inminentes. Engaña mucho sobre la velocidad a la que vamos, sobre todo en modo automático, porque las marchas pueden ser más largas que un día sin tabaco para el misterioso fumador de Expediente X.

No tiene el mismo nivel de personalización que sus rivales Audi, BMW, Jaguar o Mercedes. Los japoneses dan menos donde elegir, tampoco hace falta comerse la cabeza en un mar interminable de opciones. De hecho, no tenía opciones, la pintura metalizada y punto.

Lexus IS F

Se viaja bien a bordo del IS F, el ronroneo suave del motor es como una nana para pasajeros aburridos, da calma. El refinamiento de la mecánica es tan elevado que uno se olvida del motor que tiene, ¡un 5.0! Seguro que si fuese un americano lo notaríamos más. Creedme, los V8 americanos son más presentes.

La suspensión, entre el confort y la deportividad, está más hacia el lado de la deportividad. Es un poco dura en ocasiones, sobre todo en imperfecciones del asfalto, ya que los neumáticos trasladan al habitáculo cualquier irregularidad. Es por eso que luego da al conductor mucha información de lo que pisa.

Lamentablemente no podremos regular el comportamiento de la suspensión, un detalle que algunos generalistas sí pueden proporcionarnos, y con motores normalitos. Estaría bien que pudiese ablandarse un poco, pero tampoco es una partecolumnas. La mía está muy sensible últimamente por las amigas D11 y D12, pero mentiría si dijese que fui incómodo.

Lexus IS F

Un poco justo en practicidad y maletero

El coche va un poco corto en huecos portaobjetos y las plazas traseras no destacan en amplitud ni en cantidad de luz. De hecho, da un poco de agobio a algunas personas, a otras les dará sensación de protección. Atrás podremos acomodar a dos personas, la plaza central no es que sea incómoda, es que no es una plaza.

Fijaos en el árbol de transmisión, ocupa mucho espacio, es como si el coche estuviese atravesado por él como la carne en una brocheta. Total, en segmento D, las berlinas de este tamaño no destacan en comodidad para el quinto pasajero, máxime si los pasajeros laterales tienen refuerzos para quedarse quietecitos en cada curva.

Donde mejor se va delante, salvo que seamos pasajeros y no nos fiemos de las habilidades del que conduce. Si no, veremos cómo nuestros acompañantes se bajan del coche con una sonrisa, como si hubiesen tenido una experiencia conceptualmente similar al orgasmo, en carreteras selectas.

Lexus IS F

Los 378 litros de maletero saben a poco, pero para cuatro personas da la talla. Tampoco destaca en el depósito de combustible, que tiene 64 litros. Podremos llevar objetos largos a través del pasillo entre los asientos traseros, paralelamente al árbol de transmisión. En caso de necesidad los asientos no se abaten.

Si llevamos a un niño pequeño en el IS F, una de dos, o se hace piloto de mayor, o no tendrá ganas de subirse al coche cuando cumpla 18 años. Teniendo un coche de estos, merece la pena tener otro segundo donde no nos dé lástima que el nene haya tenido una digestión complicada.

Si las cosas se ponen muy feas, el IS F cuidará de nosotros antes de producirse el accidente, y cuando sea ya inevitable. Frente a deportivos de los que no se sabe cómo responderían, este puede acreditar cinco estrellas EuroNCAP del modelo normal, sacadas en 2006. En su momento fue un muy buen resultado.

En Motorpasión | Lexus IS F, prueba (conducción y dinámica, vídeo, valoración y ficha técnica)

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