Una de las joyas desmelenadas del Salón de Fráncfort, el Audi R8 Spyder 5.2 FSI quattro. Como os habíamos adelantado, se trata de la versión cabrio del Audi R8 que utiliza el motor más potente de los dos disponibles, el 5.2 FSI V10 de 525 CV.
A pesar de la pérdida de aerodinámica que siempre tienen los cabrios, el Audi R8 Spyder acelera de 0 a 100 en 4,1 segundos y alcanza una velocidad máxima de 313 km/h, con el techo cerrado, claro. La ventaja de este techo, que pesa 30 kg, es que reduce ligeramente el peso total del coche en esa parte y baja su centro de gravedad.
El techo se abre y cierra de forma automática en 19 segundos, y se puede realizar esta operación a velocidades hasta 50 km/h. Para abrirlo se pliega en forma de ‘z’ en un compartimento situado encima del motor V10. También es posible colocar un deflector (de serie) detrás de los asientos para reducir las turbulencias del aire.
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terrible.....