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Amor en el coche

“El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor no pasará jamás.” — Carta de San Pablo a los corintios, 13, 1-3

Para algunos, el plan ideal para San Valentín es una velada y cena en un restaurante caro, para ir luego a un hotel de cuatro o cinco estrellas con spa, ir a una habitación regada en pétalos de rosas, […] y al día siguiente el desayuno en la cama. No obstante, hay alternativas muy románticas a precios más anticrisis.

Como decía San Pablo, el amor lo puede disculpar todo, hasta la falta de presupuesto. El broche de oro a una jornada especial, bien por deseo o necesidad, puede acontecer en las plazas traseras del coche. Conviene recordar algunos consejillos para acertar de lleno.

Habitáculo

En otras ocasiones os hemos hablado de qué tipo de coches y equipamientos se llevan con esto del amor dentro del habitáculo, pero de un día para otro no se puede cambiar de coche ni teniendo un sobrecito de billetes (están de moda, son lo último en tendencias).

Lo más probable es que se haya recurrido a esta opción más de una vez, así que hay que introducir —además de lo evidente— el factor originalidad. Novedades, variaciones, algo que lo haga distinto a otras ocasiones, no se pueden dejar cosas al azar… bueno, algunas cosas sí.

Para la ambientación, conviene renovar la selección musical. Sobre gustos no hay nada escrito, pero hay temas que siempre vienen bien: algo de Marvin Gaye, Barry White, Brian Adams, alguna metalera lentita, Beatles… hasta Il Divo puede servir. Eso es cosa vuestra.

Citroën on fire

En el equipamiento estándar no puede faltar una o dos mantas (las batamantas también), contramedidas adicionales (mejor que sobren), kit de limpieza de emergencia, combustible por encima de la reserva… Eso sería lo básico. La calefacción toda la noche puede suponer hasta 7 litros de caldo.

Si pasamos a un nivel más Premium podemos considerar otros equipamientos extra como accesorios de juego (en concesionarios muy selectos que acaban en “Shop”), lubricantes (de motor no, ¿eh?), fragancias (nada de pino ni limón) o líquidos para masajear superficies delicadas. Ya se sabe, el buen cuero hay que cuidarlo.

La pulcritud del habitáculo es fundamental, así que una limpieza completa nunca está de más. El lambrusco y otras bebidas alcohólicas como refrigerante no están recomendados, especialmente si se va a reanudar la marcha en poco tiempo. Los reposacabezas, mejor desplegados, nunca se sabe cuándo pueden necesitarse.

Cristal empañado

La elección de la ubicación es fundamental para evitar cualquier tipo de incidencia. No debe ser tan accesible como una vía de servicio, ni tampoco un lugar al que no pueda llegar ni la grúa. También lo comentamos en una entrada anterior.

Si os sentís tentados a realizar comentarios, os ruego que seáis muy sutiles y finos, que aquí los mayores sabemos interpretar los dobles sentidos de las palabras. No hace falta ser explícito.

Por último, mis mejores deseos para esta noche… y que no sea con el coche en marcha

Fotografía | Arvind Grover (I) Los viajes del cangrejo (IV)
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