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Movimiento #novullpagar

¿Quién no conoce la plataforma #novullpagar (no quiero pagar) o Prou Peatges (Basta de peajes)? Este colectivo catalán removió conciencias el año pasado en toda España explotando un vacío legal para no pagar los peajes, como protesta a alargamiento artificial de las concesiones por motivos políticos.

Tal acabó siendo su éxito mediático que consiguieron una reforma legislativa a la carta, aunque no a su favor. El vacío legal fue rellenado con silicona y ya no pudieron seguir protestando así. Ahora llega el contraataque: pedir la no utilización de los peajes el último fin de semana de cada mes.

#Novullpagar evoluciona a #novullpassar. Para los que no entiendan mucho catalán, significa que la forma de protestar será utilizar las carreteras secundarias. Como dice Josep Casadellà, cabeza visible del movimiento: “Pruébalo, es peligroso pero te acabará gustando”.


Contra este tipo de protesta no hay bloqueo legislativo posible, es decir, la Administración (sea la que sea) no puede impedirlo. Por ley, debe haber una alternativa gratuita a cualquier vía de pago, y en Cataluña haberlas haylas, pero son más lentas y más peligrosas. Y más divertidas, si se me permite añadir.

Si el movimiento consigue que un número significativo de vehículos eviten los peajes y produzcan por un lado daños económicos a las concesionarias y un aumento de tráfico en las carreteras alternativas, volverán a tener poder de presión. El cambio de la normativa les había cortado las alas.

¿Pretende esta gente el gratis total? No, lo que pretenden es que las autopistas que se han pagado, bipagado, tripagado y n-pagado con la connivencia de los distintos gobiernos sean liberadas. No es que no quieran pagar, es que no quieren seguir pagando… lo que ya está pagado. El sábado 23 es la primera convocatoria.

N-II

¿Por qué los catalanes son tan activos en este tipo de protestas? Por las características de la comunidad, con orografía accidentada, los costes de construcción de las autopistas son altos. La iniciativa privada trajo a Cataluña las vías rápidas antes que a otras partes de España a cambio de peajes.

Con el tiempo, España se fue poblando de autovías y autopistas de uso gratuito, mientras los catalanes (entre otros) seguían pagando. Las obras ya se amortizaron, mantenimiento incluido, hace años. Por ejemplo, Barcelona no está comunicada ni con Zaragoza ni con Valencia por vías rápidas libres de peaje.

Dichos trayectos son especialmente caros, no se quejan por unos peajillos de nada. Ir de Barcelona a Zaragoza por la AP-2 sale a 28,45 euros, pero hasta Valencia es la friolera de 39,46 euros. Y por los trayectos diarios dentro de Cataluña es en el mismo plan, casi no hay escapatoria. Normal que no quieran pagar… más.

Fuente | Facebook, Guía Repsol

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