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La experiencia de comprar un Ferrari F40

Todos hemos pasado, pasaremos o deberíamos pasar por la experiencia de comprar un coche. La sensación de estrenar un coche, sea o no nuevo, hay que vivirla para entenderla. Si encima no se trata de un coche cualquiera, sino de todo un clásico de los superdeportivos, la cosa se pone más interesante si cabe.

Nuestros compañeros de Axis of Oversteer han publicado la experiencia en primera persona de un amante del motor que consigue, después de muchos años babeando por él, un Ferrari F40. Con su beneplácito, vamos a tratar de transmitiros esa experiencia a través de las palabras del propio protagonista de la historia. ¿Qué se siente al comprar un Ferrari F40?

El propio comprador nos cuenta, sin dejar a un lado las emociones, cómo es eso de que le ofrezcan un Ferrari F40 por un buen precio y decida ir a verlo. El resto es historia y el coche ahora le pertenece. Un coche que había soñado tener durante años y que finalmente descansa en su garaje. Lo que sigue son las palabras (aunque traducidas) de nuestro protagonista de hoy:

La experiencia de comprar un Ferrari F40

La oferta

Qué puedo decir. Ha sido uno de mis sueños durante años. Cuando era niño, nuestro vecino en la Costa Azul tenía uno justo cuando salió, y verlo todas las semanas aparcado en la puerta de enfrente deja huella. Me sentía cercano a éste en particular. Era el primer Ferrari en el que me dieron una vuelta de niño y habría hecho cualquier cosa para poder tocarlo y estar cerca de él. Los domingos que hacía bueno le ofrecía limpiarle el F40 y nuestro vecino, con mucha paciencia y amabilidad (imagínate a un niño de nueve años lavando un coche…), nunca decía que no.”

Otro F40 fue una fuente de tristeza cuando, unos años después, el tío de un amigo cercano se mató al perder el control de uno de estos deportivos, acabando contra un árbol. Siempre he tenido ese conflicto con el coche, de amor y miedo, que lo único que ha conseguido ha sido aumentar la fascinación que he tenido por el F40 desde los años ochenta.

Recientemente, volviendo a casa de Maranello tras acompañar a un amigo a ver el nuevo superdeportivo de Ferrari, mi vendedor de coches me llamó para proponerme un F40 de un sólo dueño por lo que parecía un “buen precio”. Quizá era el entusiasmo de la presentación en la fábrica, pero empecé a salivar con la idea de plantearme que igual era el momento de hacerme con uno.

La experiencia de comprar un Ferrari F40

Después de unas cuantas fotografías y detalles por email, resultó que sí, era un coche con un único propietario pero había sido utilizado frecuentemente en circuito y podría haber piezas no originales instaladas en un coche en el que la clave para mantener su valor es conservarlo en su estado original. Pero era muy tarde. El daño ya estaba hecho. ¡Esa idea (la de hacerse con el coche) era ya un enorme gorila rojo golpeándome el cerebro!

Apenas tuve tiempo de volver a Londres, hacer unas cuantas llamadas para organizar la cita y el sábado por la mañana estaba ya camino del concesionario. La idea era la de ir simplemente a echar un vistazo al coche. Sólo un vistazo…”

La compra del Ferrari F40

“Según entro en la tienda, y a pesar de un 250 TdF, un Daytona Spyder, dos Enzo, dos 288 GTO, un Miura, un California Spyder y otros tantos modelos, sólo puedo verle a él. Estoy literalmente fascinado por lo que veo. Tan familiar y a la vez capaz de acelerar mi corazón de tal manera. Sin duda, es amor a primera vista.

La experiencia de comprar un Ferrari F40

Me acerco para mirarlo de cerca, para tocarlo y analizar cada centímetro cuadrado buscando defectos que soy incapaz de encontrar. Parece un coche nuevo. Increíble teniendo en cuenta que tiene veintitrés años y unos 37.000 kilómetros en el odómetro.

Pasamos a la oficina y me tiro en torno a una hora mirando cada papelito y factura de las cosas que se le han hecho al coche durante los años. El dueño anterior ha conservado cada papel relativo al coche en una ordenada carpeta. Incluída estaba la factura original de la venta, de mayo de 1990.

Resulta que el coche ha tenido dos dueños. Es uno de los sesenta F40 que fueron destinados al mercado de Reino Unido y ha tenido el mismo dueño durante los últimos trece años: un lord británico que también tiene un F50, el 250 TdF del concesionario y un recién comprado 275 GTB, que es la razón por la que se deshace del F40.

La experiencia de comprar un Ferrari F40

Encuentro también un librito Ferrari Classiche con la certificación de Maranello de que el coche es completamente original y conserva las especificaciones con las que salió de la fábrica. Cada vez pinta todo mejor y mejor, así que llega el momento de salir a probarlo.

No quería conducir, así que dejo al dueño del concesionario, alguien acostumbrado a este tipo de coches, darme una vuelta. Incluso ahora soy incapaz de explicar la rara sensación de ir como pasajero dentro de un enorme kart. Puedes sentir la precisión con la que entra en las curvas y te crees el peso declarado de 1.100 kilogramos, no como en los Ferraris actuales donde los pesos declarados deben estar…ajustados. Y esto sólo de paseo, sin explorar el mundo más allá de las 3.750 RPM.

El F40 parecía muy fácil de conducir, incluso en tráfico. En los semáforos no tienes más que soltar el embrague y se detendrá sin ninguna sacudida. Luego, cuando empiezas a pisarle, comienzas a entender lo que es un F40: un coche salvaje, brutal y estupendo. Hacía frío ese día y las gomas 335 de la trasera perdían tracción fácilmente incluso en tercera marcha, pero incluso así las reacciones del coche eran equilibradas y controlables, la prueba de un buen chasis y diseño.

Incluso a pesar de ponerme nervioso al darme cuenta de la forma tan bestia en la que este coche entrega su potencia, la certeza de que lo quería seguía creciendo. Me pasé los siguientes veinte minutos en silencio, pensando.

Cuando volvimos al concesionario pregunté si podía estar solo con el coche un rato. En mis adentros estaba cien por cien convencido, pero quería disfrutar el momento. Pensé en todos esas ocasiones en las que nuestros caminos se habían cruzado: felicidad, la despreocupación de la infancia y momentos duros como cuando estuve cerca de un amigo en tiempos difíciles. Increíble con qué intensidad este coche me trajo tantas emociones y recuerdos, y miedo pensando en que no estaría a la altura del reto y de las palpitaciones cada vez que mirara sus líneas.

Creo que esta dicotomía es intrínseca en el F40. Me recuerda a la fascinación por Nürburgring. Amor y miedo al mismo tiempo. Espero tratarlo con el mismo respeto con el que me he enfrentado al Infierno Verde todos estos años y, mientras tanto, todavía no puedo creerme que este sueño se haya hecho realidad.

Traducción publicada con permiso de Axis of Oversteer y el protagonista de la historia. El Ferrari F40 de las imágenes es la misma unidad de la que se habla en el texto.

Vídeo | Youtube
Fuente | Axis of Oversteer
En Motorpasión | 25 Aniversario del Ferrari F40 por todo lo alto en Barcelona

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