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Vano motor del Chevrolet Volt

Cojamos esto con todas las pinzas que queráis porque justamente ahora se celebra el juicio, así que de momento todo son presunciones. La acusada es Shanshan Du, ex empleada de General Motors en Detroit, que presuntamente pasó a su marido, Yu Qin, información confidencial sobre controles electrónicos de motores híbridos.

¿Qué información? No se sabe con exactitud. 16.000 archivos en los cuales hay 18 ítems cuyo valor, según General Motors, supera los 40 millones de dólares (unos 31,25 millones de euros al cambio). Ambos acusados pasaron ya por procesos similares en 2010, pero fueron absueltos de los cargos por robo de información y fraude electrónico. Además, Yu Qin fue absuelto también de la acusación de obstrucción a la justicia que le había caído.

La cosa es que Yu Qin, presuntamente, usó la información para obtener trabajo en empresas chinas del sector, incluyendo Chery Automobile Corporation, sexto fabricante por volumen en el país asiático y recientemente emparentado con Jaguar y Land Rover. No se sabe si finalmente alguien pudo aprovechar aquella información, pero nada parece desmentir que Yu Qin pasara los archivos a los competidores de General Motors en China.

Trabajos en las baterías del Chevrolet Volt

¿Miedo a China o miedo a un mercado complicadísimo?

Según el abogado defensor de la pareja, los presuntos secretos industriales no eran nada de todo eso y además eran “completamente inútiles” para otras empresas, aunque no niega que llegasen hasta ellas. Ah, y también sostiene que todo esto es en realidad un caso más de miedo hacia China.

Antes de seguir con el abogado, ahí va un dato adicional por si ayuda a contextualizar las cosas. Las ventas de General Motors y sus socios locales en el mercado chino durante los 10 meses de 2012 fueron de 2.333.624 unidades, cuando en todo 2011 vendieron 2,5 millones. Sólo en octubre comercializaron 251.812 vehículos, sentando un récord para la marca norteamericana en suelo chino.

Es decir… China no es un mercado más, sino que en buena parte es el mercado, el Far West, aunque esté al Este de nosotros, que muchos quisieran colonizar. Ya hemos hablado en innumerables ocasiones del éxodo de los fabricantes occidentales hacia China. Y en ese movimiento, que alguien desde Estados Unidos venda información a un competidor directo en el país asiático es un duro golpe.

Chevrolet Volt en China

Según explica el abogado, durante los últimos tres años la justicia estadounidense ha presentado más de una docena de casos con acusados chinos o de origen chino. En todos los procesos existían sospechas de que los orígenes de los acusados tuvieran algo que ver con ventas de secretos industriales de empresas americanas a China, bien a empresas chinas bien al mismo gobierno asiático.

Lógicamente no hablamos sólo de casos relacionados con la industria de la automoción. Dos de los ejemplos señalados por el defensor de Shanshan Du y Yu Qin corresponden a sectores tan dispares como los mercados financieros o los dispositivos de comunicación y navegación espacial.

Siguiendo esta tesis del abogado, el juicio contra la ex ingeniera de General Motors y su marido se enmarcaría en una corriente que iría más allá de primar el producto autóctono hasta llegar a la xenofobia preventiva. ¿Están los estadounidenses a uno o al otro lado de esa fina línea?

A123 Systems

Quien haya seguido en Motorpasión Futuro el culebrón A123 Systems sabrá que efectivamente uno de los miedos que hay en Estados Unidos es dar alas a China. Por eso se le cortó a A123 Systems la posibilidad de financiarse con dinero público que podría caer en manos chinas, por eso se le negó el pan a la firma de baterías, que ahora está que si quiebra que si no.

¿Era porque el dinero podía irse fuera del país o era porque podía irse… a China? A China, donde son muchos los fabricantes estadounidenses que intentan clavar su pica. A China, donde hay un gobierno que se las trae en un lugar que de “re pública” y de “popular” tiene el nombre y poco más. A China no es (¿sólo?) que se le tenga miedo, es que es un terreno fértil pero complicadísimo.

A partir de ahí, ¿hasta qué punto acierta el abogado de Shanshan Du y Yu Qin y hasta qué punto todo forma parte de una estrategia de la defensa? Hablamos de unos hechos que se remontan a enero de 2005, cuando Shanshan Du dejó General Motors tras cinco años de prestar servicios en la empresa y olvidó borrar unos cuantos archivos de su ordenador, o eso dice. Si el “miedo a China” que cuenta el abogado viene de entonces, o de antes, quizá sí que tienen motivos para preocuparse.

Vía | Bloomberg

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