
A día de hoy el impuesto de matriculación grava las emisiones de dióxido de carbono —CO₂ para los amigos— que emite un coche en homologación. Antaño se hacía por la cilindrada. Hasta 120 gramos por kilómetro, exención total, por encima se va pagando de forma progresiva hasta un 14,75% genérico (16,75% en un par de autonomías).
El IM grava la compra de coche nuevo o la rematriculación. Este impuesto beneficia especialmente a los turbodiesel, híbridos y eléctricos. Cada vez menos coches lo pagan. Al principio eran solo utilitarios, luego compactos, ahora berlinas y ya más de un SUV o monovolumen puede esquivarlo.
Según el RACC, suprimiendo este gravamen subirían las ventas en 250.000 unidades (¡en torno al +30%!) y encima dicen que no se notaría el impacto en las arcas públicas, puesto que subiría la recaudación del IVA. Dicen que el automóvil ya paga muchos impuestos, pero ¿hasta qué punto tienen razón?

Pongamos que un coche vale 30.000 euros sin impuestos. Es un turbodiesel de 140 CV, que no se escapa al IM por los pelos, y paga un 4,75% de impuesto. Además, pagaría el 18% de IVA. En números, habría que sumar a los 30.000 euros otros 5.400 de IVA y 1.425 euros de IM. Bueno, no podemos negar que es pasta.
Si nos vamos a un utilitario de 15.000 euros, un gasolinilla que no está exento, serían 712 euros que se dejarían de pagar. Eliminando ese gravamen, esos 712 euros se perderían, pero si se gana otra venta del mismo coche, se recaudarían 2.700 euros de IVA. Eso supera ampliamente el IM de esos dos coches juntos.
En teoría, todo cuadra, pero hemos de mirar otros números. La media de emisiones de dióxido de carbono por kilómetro en España es de 135 gramos (informe TNS de 2011), y en las marcas más vendidas, más de la mitad de los coches que se venden ya están exentos de pagar impuesto de matriculación.

Por lo tanto, suprimir este gravamen difícilmente animaría las ventas de los que ya no pagan, sino de los que pagan poco, el 4,75%. Mi teoría alternativa dice que los grandes beneficiarios serían los modelos de 9,75% de IM (más de 160 gramos) y los de 14,75-16,75% (más de 200 gramos).
Dicho de otra forma, beneficiaríamos las ventas de deportivos, todoterrenos, grandes berlinas, y en general, las versiones menos eficientes del mercado. Lo que no deja de ser cierto es que se penalizaría menos a los motores de gasolina en general pero ¿aumentar las ventas en 250.000 unidades? Alguien ha fumado mucho escape en los atascos de las rondas de Barcelona.
Para subir las ventas un 20-30% no hay que quitar el IM, hay que obrar un milagro. La mayoría de las ventas se producen mediante financiación. Las propias marcas ponen financiaciones a más del 7%, rozando la usura, y los bancos no están por la labor de dar préstamos.


Todos los ejemplos que he puesto son de coches que no pagan impuesto de matriculación, que se venderían igual de bien o de mal de no existir el IM de marras. El problema es la financiación, no todos tenemos dos a cinco milloncetes de las antiguas pesetas (12.000 a 30.000 euros) para soltarlos a saco en el mostrador del concesionario.
De vez en cuando hay ofertas de financiación al 0% de interés para los primeros 10.000 euros, pero el resto hay que pagarlos en metálico o financiarlos también. Desde luego las marcas están haciendo pingües beneficios con el rollo de la financiación, es un negocio más, y 100% legal.
El automóvil paga IVA, IM, IEH (al repostar), IVTM (cada año), céntimo sanitario, etc. Quizás el IM es el menor de sus problemas, y habría que mirar otras componentes impositivas antes. Mientras la gallina de los huevos de oro funcione podemos seguir poniéndole la pistola en la sien para que siga poniendo huevos.
Vía | El Mundo Motor
En Motorpasión | Las bajas emisiones superan el 50% de ventas en las marcas más vendidas de España, ¿Es justo vincular el impuesto de circulación al CO2?