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Gasolina

Desde el pasado jueves, los italianos pagan la gasolina y el gasóleo dos céntimos más caro. La medida viene impuesta por el Consejo de Ministros del ejecutivo de Mario Monti para hacer frente a la situación de emergencia generada por el terremoto sufrido en la norteña región de Emilia Romagna.

El seísmo se convirtió en un problema de primer orden. Valga como nota ilustrativa que la fábrica de Maserati quedó afectada, y tanto Ferrari como Lamborghini detuvieron la producción durante la jornada para que los trabajadores pudieran reunirse con sus familias. La situación que atraviesa el país ha sido crítica, necesitan fondos para restaurarla y atravesamos una crisis de tres pares de narices.

La idea del gobierno es no tocar el IVA de momento. Más adelante, “ya veremos”, ha dicho Monti textualmente, lo que tampoco resulta tranquilizador. Pero por ahora lo que ya han tocado, y bien tocado, es el precio de la gasolina (el carburante, en general), en un país en el que la alimentación de los coches ya hace años que está por las nubes.

En enero, cuando los precios experimentaron el último gran salto en Italia, los sindicatos ya advirtieron de que existía un riesgo creciente de tensión social. Ahora, los ánimos siguen igual de caldeados y esta subida no se ha recibido con demasiado buen ánimo entre la población. Y no es de extrañar.

El precio del carburante, paraguas para todo

Boquereles de gasolina y gasóleo

1,791 euros por litro de gasolina y 1,675 por litro de gasóleo (de promedio) son precios muy poco populares, por muy nobles que sean los fines a los que se destine el dinero y por mucho que los italianos sepan bien qué es pagar con el carburante el coste económico de la resolución de conflictos.

Sí, porque este tipo de decisiones se han repetido de forma periódica. La guerra de Abisinia, en 1935, supuso un incremento de 1,90 liras de la época, y abrió una tendencia que se repitió en la crisis de Suez (1956), con 14 liras; 10 liras se fueron para paliar los efectos de las inundaciones de Vajont (1963), otras tantas para las de Florencia (1966) y el terremoto de Belice (1968).

El seísmo de Friuli (1976) costó 99 liras sobre el precio de los carburantes, y el que sufrió la zona de Irpinia (1980), 75 liras más. Sin embargo, recaudar fondos para restablecer la situación en zonas castigadas por los desastres naturales no ha sido la única misión de este tipo de medidas. De hecho, la decisión sobre la reconstrucción de Emilia Romagna recupera hoy una línea interrumpida en 1980.

Camión cisterna con carburante

Otras campañas que se beneficiaron de medidas similares fueron las misiones de Líbano (1983), con 205 liras de encarecimiento, y Bosnia (1996), con 22 liras. Ya con el euro, se cargaron 0,020 euros a cuenta de la renovación del contrato de transportes (2004), y 0,0073 euros financiaron el mantenimiento del patrimonio cultural.

En 2011, 0,040 euros pagaron la inmigración de urgencia de ciudadanos libios y 0,0089 hicieron frente a la inundación de la Liguria y la Toscana. La penúltima decisión de este tipo tuvo que ver con la aprobación de un paquete de medidas urgentes para el crecimiento, la equidad y de la consolidación de las finanzas públicas.

El precio de la gasolina en Italia

Vales de gasolina, ¿un caramelo para el comprador?

La gasolina y el gasóleo sirven como paraguas para todo esto, mientras que el GLP, que en Italia goza de mayor predicamento que en nuestro país, se libra de estos sobrecostes. Aunque eso es de momento. En un futuro… “ya veremos”, como diría Mario Monti.

Con un entorno como este, no extraña demasiado que Fiat haya puesto en marcha una promoción según la cual el comprador de un coche nuevo podrá repostar gasolina a un euro durante tres años, en función de los cálculos que ha realizado la empresa dependiendo de cada vehículo que venda.

En realidad, lo que hará Fiat es entregar una tarjeta con una suerte de crédito de carburante: 1.200 litros por la compra de un Fiat 500 o un Fiat Panda, 1.700 litros para un Fiat Punto o un Fiat Qubo (derivado del Fiat Fiorino) y 2.000 litros para un Fiat Bravo. Se pone como condición que el repostaje se realice sólo en alguna de las 3.700 gasolineras de la cadena IP, con la que Fiat tiene un acuerdo.

El resto del montante irá a cuenta del fabricante de automóviles, que busca reflotar las ventas con medidas que puedan percibirse como un regalo para el comprador. Y es que con la gasolina a un euro por litro, esta promoción puede sonar a los italianos como un viaje de vuelta al pasado. Concretamente al año 1999, cuando la frontera psicológica estaba en el 1,0000 (o su equivalente en liras).

Vía | Bloomberg, Mediaset, El Periódico
Foto | fragallo, Walker M, gr5, Mutui Italia
En Motorpasión | ¿Qué va a pasar con los precios del combustible a corto plazo?, Guía para entender los precios de los combustibles

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